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Cistitis intersticial |
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| PUBLICIDAD | Edición | Fibromialgia.nom.es 26-09-2008 Orinar con urgencia y dolor son los principales síntomas de la cistitis intersticial, un trastorno que afecta sobre todo a mujeres de mediana edad, un sector de la población que se enfrenta al importante desconocimiento que hay sobre esta enfermedad La cistitis intersticial (CI) es una enfermedad crónica, rara y sobre todo femenina (el 80% de los casos son mujeres), aunque los hombres pueden verse afectados por una patología muy parecida, la prostatodinia. |
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A pesar de que buena parte de la población es consciente de los problemas que afectan a muchos hombres a causa de la próstata, no ocurre lo mismo en el caso de las mujeres que sufren este tipo de cistitis. Con una necesidad perentoria y muy frecuente de miccionar, su problema es desconocido incluso por los propios médicos. Y es que todavía no se ha logrado averiguar cuáles son las causas que la desencadenan. En estos momentos, una de las principales hipótesis que se defiende es que los malos hábitos miccionales, como aguantar demasiado la orina, pueden favorecer su aparición. Cuando se habla de cistitis casi siempre se la relaciona con una inflamación vesical bacteriana, en la que el germen Escherichia coli es el responsable más frecuente. Pero también conviven otras causas de irritación vesical que no son bacterianas, sino que responden a factores como irradiación, quimioterapia u obstrucción. Una mención aparte merecen las cistopatías crónicas, que son aquellas cistitis sin causa conocida. Dentro de este grupo se incluye la cistitis intersticial, que en EEUU afecta a más de 700.000 personas, según datos de la Intersticial Cystitis Association . En España, sin embargo, no hay datos epidemiológicos sobre su incidencia. La cistitis, denominación coloquial por la que se conoce este mal, hace referencia a una inflamación crónica de la pared de la vejiga. Por su parte, el apellido de intersticial está relacionado con el entramado de células que forman fibras de colágeno y, a su vez, al espacio intercelular llamado intersticio, que es la parte que se inflama e irrita. Esto se debe a que ciertos componentes químicos de la orina, como el potasio, son capaces de atravesar la capa que recubre el interior de la vejiga (el urotelio) e irritar el intersticio. En consecuencia, las personas afectadas sufren dolor cada vez que se produce el llenado de la vejiga. Hay que tener en cuenta, además, que la cistitis intersticial se incluye dentro del llamado "síndrome de la vejiga dolorosa", referida a cualquier patología relacionada con dolor del órgano en cuestión. Todas las CI son vejigas dolorosas, pero no todas las vejigas dolorosas son CI. Por este motivo, ante un cuadro de vejiga dolorosa la cistitis intersticial se diagnostica cuando no se aprecia ninguna causa orgánica, como un tumor vesical, piedras (o litiasis) en el tracto urinario o una infección de orina que justifique ese dolor. Tras descartar estas causas orgánicas y realizar una serie de pruebas, y siempre que las pacientes cumplan ciertos criterios clínicos, los profesionales en urología llegan a la conclusión de que se hallan ante un cuadro clínico concreto: la CI. IncomodidadLos síntomas que llevan a acudir al médico se centran en la urgencia en orinar y una frecuencia que se traduce en acudir al baño cada cada 10 - 15 minutos, dolor muy fuerte de vejiga -en la zona perineal- y mucho escozor en forma de ardor continuado. El sufrimiento es tal que en cuanto aparecen los primeros síntomas, las mujeres afectadas deciden consultar a un especialista, aunque a menudo se yerra en el profesional al que acudir. Puesto que las molestias se localizan en la zona de los genitales acuden -o se las dirige- al ginecólogo y, debido a que se puede confundir con una infección de orina, también recurren al médico de cabecera. Inician entonces un peregrinaje hasta dar con el especialista que les podrá diagnosticar y tratar este problema de forma adecuada: el urólogo. El diagnóstico se hace esperarEn un primer momento, los síntomas de la CI pueden confundirse con los de una cistitis de origen bacteriano, por lo que suele tratarse con antibióticos. Cuando se observa que no responden al tratamiento, se practican otras analíticas para comprobar que la infección no esté causada por una bacteria. Lo mismo sucede con los hombres, ya que la prostatidinia puede confundirse con una prostatitis infecciosa. Para llegar al diagnóstico lo más importante, en cualquiera de los casos, es que el urólogo interprete y crea lo que le está explicando el paciente, ya que la sintomatología de la CI es muy variada y subjetiva; cada persona siente el dolor con distinta intensidad. Hasta que no se llega a la conclusión de que se trata de una cistitis intersticial, las afectadas han tenido que someterse a varias pruebas:
Además, el mismo acto quirúrgico se puede aprovechar para llevar a cabo una hidrodistensión vesical contra el dolor pelviano crónico. Este tratamiento consiste en llenar la vejiga por encima de su capacidad y mantenerla a esa presión entre 5 y 10 minutos. Una maniobra que permite que las pacientes sientan cierta mejoría, aunque ésta es variable, en función de cada persona. Su duración es variable: entre tres y cuatro meses hasta un año, al cabo de los cuales se debe repetir. El resultado depende de la sintomatología previa. Es habitual que las afectadas se topen con largas listas de espera para la primera visita al urólogo. Por esta razón, desde que este especialista las recibe en la primera visita hasta que se establece el diagnóstico puede transcurrir, en el mejor de los casos, un año. En otros, debido a la confusión inicial de los síntomas con los de una infección, tanto ellos como ellas pueden vivir algunos años con un diagnóstico incorrecto. Tratamiento sin curaciónEn la actualidad, la CI no tiene cura y las afectadas no encuentran otra opción que aprender a convivir con ella toda la vida. No obstante, hay varias vías terapéuticas que, prescritas y aplicadas por un urólogo experto en esta patología, permiten controlar los síntomas en el 70% de las pacientes, aunque deben ser conscientes del carácter crónico de la enfermedad y mantener unas expectativas realistas.
Un giro vitalLa vida diaria de una persona diagnosticada de cistitis Intersticial da un giro de 180 grados en muchos casos, ya que afecta a la vida cotidiana, laboral y de pareja en varios aspectos:
Para saber más;
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