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Edición | fibromialgia.nom.es 09/01/2010
Fuente | hcvadvocate.org
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Se calcula que en los EE.UU. viven de 3 a 6 millones
de personas con fibromialgia (FM) y, aunque
no se ha establecido un vínculo directo entre la
fibromialgia y la hepatitis C, hay más personas que
tienen fibromialgia entre la población con hepatitis
C que entre la población general. La hepatitis C y
la fibromialgia comparten muchos síntomas, como
la fatiga y los dolores musculares y articulatorios.
La fibromialgia, más que una enfermedad, es una afección
que provoca dolores musculares generalizados, cansancio
y numerosos puntos de dolor en zonas específicas del
cuerpo. El dolor se ha descrito como una quemazón o
una molestia continua y sorda. La fibromialgia afecta a
cada persona de forma diferente, y no es posible predecir
los síntomas que pueden aparecer o la intensidad de los
mismos. Al igual que con la mayoría de los trastornos
autoinmunitarios, afecta con más frecuencia a las mujeres
que a los hombres. La fibromialgia es un problema crónico,
lo que significa que casi siempre se sufre durante toda
la vida, pero no es una enfermedad progresiva y no acorta
la esperanza de vida. Sin embargo, puede reducir en gran
medida la calidad de vida de las personas afectadas.
En ocasiones se la denomina “afección artrítica”, pero no
es un tipo verdadero de artritis, ya que no provoca inflamación
ni daños en los músculos, las articulaciones ni los
demás tejidos afectados. No obstante, sí se considera que es
un problema reumático que altera la función de las articulaciones
o los tejidos blandos y causa un dolor crónico.
La conexión con el VHC
No se ha descubierto una relación o vínculo directo entre la
hepatitis C y la fibromialgia, pero la mayoría de los expertos
creen que el VHC puede ser un factor desencadenante de la
fibromialgia. Es interesante señalar que un estudio halló que las
personas con fibromialgia y VHC muestran síntomas como bursitis,
una inflamación de la zona que rodea a las articulaciones
llamada bursa (un saco que contiene el líquido lubricante de las
articulaciones) o inflamación de los tendones, así como vasculitis
(inflamación de los vasos sanguíneos o linfáticos) que no se
observaron en la población VHC negativa con fibromialgia.
La prevalencia de la fibromialgia en las personas con hepatitis C
es mucho más elevada que entre la población general: del 15 al
19% frente al 2% en la población estadounidense general.
Síntomas
Los síntomas de la FM varían de una persona a otra. Los síntomas
y afecciones más frecuentes asociados a la fibromialgia
son:
• Fatiga que puede oscilar de leve a intensa
• Trastornos del sueño, como dificultad para dormirse, insomnio
o cansancio extremo al despertarse (sueño no reparador)
• Síndrome de las piernas inquietas, un trastorno del sistema
nervioso que afecta a las sensaciones y el movimiento de
las piernas y provoca una necesidad imperiosa de mover las
piernas. Este síndrome puede interferir en el sueño, ya que los
síntomas suelen ser más intensos por la noche.
• Rigidez al despertarse o cuando se permanece en la misma
posición durante mucho tiempo
• Síndrome del colon irritable, un problema caracterizado por
dolores de estómago e hinchazón abdominal donde con frecuencia
se alternan fases de estreñimiento y diarrea sin que exista
ninguna enfermedad subyacente que lo explique
• Aturdimiento que se manifiesta en forma de dificultad para
concentrarse, despistes y olvidos, y mezcla de palabras al hablar
o leer (semejante la confusión que provoca el VHC)
• Cefaleas que normalmente proceden de la rigidez en los
músculos del cuello y los hombros o del dolor que causa la
fibromialgia
• Hipersensibilidad a la luz, los ruidos, el tacto y la temperatura
• Entumecimiento u hormigueo en las extremidades (piernas
y brazos)
• Ansiedad, depresión e irritabilidad por el dolor, el aislamiento
y la impredecibilidad de los síntomas
• Menstruaciones dolorosas sin que existan infecciones
• Sensación de mareo y problemas de equilibrio, tales
como dificultades para mantener el equilibrio de pie y para
seguir cosas o personas con la vista
Causas de la fibromialgia
No se ha establecido el motivo exacto que provoca la fibromialgia,
pero se cree que puede proceder de un acontecimiento
física o emocionalmente estresante o traumatizante,
de lesiones repetidas, otras enfermedades (¿como el VHC?),
artritis reumatoide u otros tipos de trastornos autoinmunitarios.
La Fibromialgia también puede tener un origen genético y
aparecer en varios miembros de la misma familia.
En el
pasado se pensaba que era una enfermedad de los músculos
y los tejidos blandos, pero los investigadores han constatado
anomalías en el sistema cerebral y nervioso. Otra teoría
propone que las personas con fibromialgia pueden tener
un gen que les hace reaccionar excesivamente ante ciertos
estímulos que los demás no perciben como dolorosos.
Diagnóstico
En la actualidad, no existe un análisis de sangre sencillo
con el que pueda diagnosticarse la fibromialgia. Dado que
los síntomas son generalizados, pueden solaparse a los de
muchas otras afecciones, por lo que deberá descartarse la
presencia de otras enfermedades. Si el médico no está muy
versado en fibromialgia, es posible que no sea capaz de diagnosticarla
correctamente. Los médicos familiarizados con la
Fibromialgia pueden hacer el diagnóstico basándose en los criterios
establecidos por el Colegio Estadounidense de Reumatología
(ACR):
• Dolores generales (dolor en el lado izquierdo y derecho
del cuerpo por encima y por debajo del talle) que se prolonga
más de 3 meses
• 11 o más puntos dolorosos (de entre un total de 18) que
coincidan con puntos estándar localizados en un gráfico del
cuerpo
Tratamiento
En junio de 2007, la Agencia Estadounidense del Medicamento
(FDA) autorizó la pregabalina (marca Lyrica) para el
tratamiento de la fibromialgia. La dosis recomendada de
Lyrica es de 300 a 450 mg/día. En los estudios presentados
a la FDA, la mejora del dolor con distintas dosis fue del
68,1% (con la dosis de 300 mg), del 77,8% (con la dosis de
450 mg), del 66,1% (con la dosis de 600 mg) y del 47,5% en
el grupo que recibió un placebo. Algunos pacientes notificaron
una disminución del dolor en la primera semana de
tratamiento.
Los efectos secundarios más frecuentes fueron:
visión borrosa, estreñimiento, aumento de peso, sensación
de mareo, cefaleas y somnolencia. En general, esos efectos
secundarios tuvieron una intensidad de leve a moderada. La
pregabalina está autorizada también para tratar los ataques
epilépticos parciales, el dolor secundario a las erupciones cutáneas
o al herpes zóster y el dolor por las lesiones nerviosas
que provoca la diabetes (neuropatía diabética).
Un año después, el pasado mes de junio de 2008, la FDA
autorizó la duloxetina HCI (marca Cymbalta) para el tratamiento
de la fibromialgia. La dosis recomendada de Cymbalta es
de 60 mg al día. Según los dos estudios clínicos presentados
a la FDA, el 51% y 55% de los pacientes que tomaron
Cymbalta mostraron una mejoría del dolor del 30%, y el 65%
y 66% declararon sentirse mejor. Los efectos secundarios
más frecuentes de Cymbalta son: náuseas, sequedad bucal,
somnolencia y estreñimiento. Cymbalta es un inhibidor de la
recaptación de la serotonina y la norepinefrina que se utiliza
para tratar la depresión y el dolor, y que según las hipótesis
sugeridas, funciona incrementando la actividad de la serotonina
y la norepinefrina en el sistema nervioso central. Cymbalta
también está autorizado por la FDA como tratamiento agudo
y de mantenimiento para adultos con trastornos depresivos
graves, como tratamiento agudo del trastorno de ansiedad
generalizado y como terapia de manejo del dolor causado por
la neuropatía periférica.
Tratamiento del dolor
No existen fármacos aprobados por la Agencia Estadounidense
del Medicamento (FDA) para tratar la FM, pero se ha
observado que muchos medicamentos ya aprobados funcionan
bien para mitigar el dolor y el cansancio que provoca
la fibromialgia. Los antidepresivos ayudan a controlar la Fibromialgia.
Además de tratar los trastornos anímicos, los antidepresivos
se utilizan actualmente para aliviar los dolores y la fatiga.
Los analgésicos como el paracetamol (Tylenol), la aspirina, el
ibuprofeno y otros medicamentos también sirven para tratar
el dolor. En casos de dolor más intenso también pueden
emplearse fármacos más fuertes y narcóticos, pero deben
evitarse a largo plazo porque conllevan riesgo de dependencia
física o psicológica. Los ejercicios de bajo impacto y los
estiramientos pueden aliviar el dolor y la rigidez, además
de mejorar el estado de ánimo.
Los fármacos que sirven para mejorar el sueño, el síndrome
de las piernas inquietas y otros trastornos relacionados
con la Fibromialgia también ayudan a controlar los síntomas.
Ejercicio – Las investigaciones han determinado con
claridad que los ejercicios aeróbicos y de flexibilidad son
una de las mejores herramientas para tratar la fibromialgia.
Pruebe con algo suave, como caminar. Asegúrese
de hacer estiramientos después de terminar el ejercicio.
Los nuevos estudios están investigando el papel de los
entrenamientos para adquirir fuerza. Por último, también
se ha demostrado que la fisioterapia mejora los síntomas.
Sueño – Es muy importante dormir lo suficiente y conseguir
un sueño reparador. Esto puede ser difícil cuando
se tiene fibromialgia, ya que el dolor y el síndrome de las
piernas inquietas pueden interferir en la cantidad y la calidad
del sueño. Hable con su médico sobre los fármacos
que puede tomar para tratar los trastornos del sueño,
mitigar el dolor y mejorar el síndrome de las piernas
inquietas, a fin de recuperar la calidad del sueño (consulte
los consejos para controlar el sueño en la Hoja Informativa
del HCSP Sleep and Hepatitis C).
Estrés – el estrés puede desencadenar o agudizar los
síntomas de la fibromialgia, por lo que el control del
estrés es otra medida importante para tratar los síntomas.
Pruebe técnicas de relajación, oraciones, meditación y
otros métodos para reducir el estrés.
Ajustes laborales – puede ser útil averiguar si su empleador
permite horarios flexibles de trabajo, o mejorar
el entorno laboral con equipos ergonómicos como una
silla, mesa o monitor de computadora adecuados. Las
personas que no pueden trabajar debido a la fibromialgia
pueden tener derecho a una pensión de discapacidad. Si
usted no puede trabajar es posible que le concedan los
subsidios de la Seguridad Social o de su seguro de discapacidad
privado. Las personas con fibromialgia cuentan
con algunas protecciones laborales.
Comuníquese con la
oficina de la Americans with Disability en el 1-800-949-
4232 para obtener más información.
Medicina complementaria – el uso de acupuntura, acupresión,
tai chi, qi quong, masajes, biorregulación y técnicas
de relajación pueden ayudar a mejorar los síntomas.
Grupos de apoyo – las personas con FM, del mismo
modo que quienes tienen el VHC, pueden beneficiarse
mucho del asesoramiento profesional o de un grupo de apoyo
para sobrellevar mejor las realidades emocionales y físicas de
la vida con fibromialgia.
En el pasado, la FM no se tomaba en serio y había pocos
estudios que analizaran la causa y los posibles métodos para
tratar esta afección. Pero ahora que se ha empezado a saber
más de este problema y a reconocerlo como tal, cada vez
se hacen más investigaciones para descubrir su origen y los
métodos de tratamiento de este trastorno potencialmente discapacitante.
Mientras no haya más información y fármacos
disponibles, el mejor consejo es buscar los mejores cuidados
para usted y las demás personas con este problema.
Recursos:
• Hoja informativa del HCSP – Datos Sencillos sobre la C:
Sueño y Hepatitis C
• Cómo Conseguir los Subsidios de Discapacidad Concedidos
por la Seguridad Social. (HCSP: A Guide to Hepatitis and
Disability)
• National Institute of Arthritis and Musculoskeletal and Skin
Diseases, National Institutes of Health (Instituto Estadounidense
de la Artritis y las Enfermedades de la Piel, NIH). Número
gratuito: 877-226-4267 www.niams.nih.gov
• National Fibromyalgia Partnership (Sociedad Estadounidense
contra la Fibromialgia): www.fmpartnership.org
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