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Edición | fibromialgia.nom.es 27/05/2010
Fuente | Álex Lasmarías Col.lectiu Ronda
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Agradecer a el Col.lectiu Ronda que a través de Álex Lasmarías ( técnico de comunicación del Col·lectiu Ronda) nos han remitido este resumen de lo que se abarcó en la Jornada técnica
Síndrome de
SENSIBILIDAD
QUÍMICA
MÚLTIPLE que se produjo el pasado 19 de mayo.
Redacción fibromialgia noticias

RESUMEN
DE LAS
PONENCIAS
LA JORNADA TÉCNICA
Según los organizadores, el motivo de la celebración de esta jornada es la constatación de
la incidencia creciente de la enfermedad sobre el conjunto de la población y el aumento
de los casos. Un escenario que dibuja nuevos retos para la medicina -especialmente para
la rama de la medicina laboral- y obliga a plantear nuevas actuaciones en el campo de la
prevención de riesgos laborales.
Con esta jornada, en INHST pretende “divulgar los resultados de los estudios y los
descubrimientos más recientes relacionados con el SSQM” al mismo tiempo que
favorecer “una mayor comprensión por parte de la sociedad en general del problema
que representa” y “contribuir a lograr una atención sanitaria adecuada y recursos
más eficaces para las personas afectadas”.
LOS PONENTES
Jaume Cortés,
Abogado laboralista del Colectivo Ronda especializado en prevención de riesgos
laborales y Seguridad Social
Jordi Obiols,
Técnico Superior de Prevención a la Unidad Técnica de Análisis del Centro Nacional
de Condiciones de trabajo ([CNCT])
Francisca López,
Médica del Trabajo del CSSLB. Departamento de Trabajo, Generalitat de Catalunya
Tomàs Piqué,
Director del Departamento de Condiciones de Trabajo del CNCT.
Julián Márquez,
Exjefe del Servicio de Neurofisiologia del Hospital de Bellvitge
Joaquim Fernández,
Servicio de Medicina Interna, Coordinador de la Unidad de Fatiga Crónica del Hospital
Clínic de Barcelona
Ramón Orriols,
Pneumólogo , Jefe de Sección en funciones de la Sala de Hospitalizaciones del Hospital
Vall de Hebrón
Marisa González,
Responsable de la Oficina de Seguridad y salud laboral de PIMEC
Juan Manuel Bravo,
Secretario de Salud Laboral de la Federación de Industrias Afines de UGT en Catalunya
Carmen Gómez de Bonilla,
Presidenta de la Asociación de Personas Afectadas por Productos Químicos y radiaciones Ambientales ([APQUIRA])
Pere Creus, Departamento de Salud Laboral de CCOO de Catalunya
Francisca López,
Médica del Trabajo del CSSLB. Departamento de Trabajo,
Generalitat de Catalunya
Las dificultades que aún hoy experimenta la
diagnosis de la enfermedad y el preocupante
desconocimiento alrededor de todo cuanto
comporta el SSQM que muestra una parte
significativa de la comunidad médica, hace difícil
ofrecer cifras exactas relativas a la incidencia
de esta patología sobre el conjunto de la
población.
Aun así, las estimaciones se sitúan entre un
mínimo del 0,5% y el 10% de la ciudadanía.
Si tomamos como correcta la estimación más
baja del porcentaje de incidencia -el 0'5% de la
población- significa que en toda Catalunya hay
36.979 personas afectadas en un grado u otro
de intolerancias ambientales. En el conjunto del
Estado, la cifra de personas que presentan
alguna forma de intolerancia a diferentes
agentes químicos sería de 230.436.
Estos datos significan que el SSQM está muy
por encima, en términos de incidencia, del
porcentaje de afectación que se utiliza para
calificar una enfermedad como ‘rara' y, por lo
tanto, es del todo injustificado que a ojos de
buena parte del sistema sanitario catalán y
español el SSQM siga siendo una enfermedad
invisible.
La doctora López destaca que, al contrario de
lo que sucede en el Estado español, otros países
están haciendo importantes avances en
materia de prevención y tratamiento del
Síndrome.
En Alemania y Austria el SSQM goza de pleno
reconocimiento como enfermedad sistémica
e, incluso, en el caso de Alemania, está prohibido
referirse a esta patología en términos que
induzcan a suponer un posible origen psicógeno
de la enfermedad.
Japón también ha incluido de forma habitual el
tratamiento del SSQM dentro de su sistema
sanitario.
Por su parte, Canadá continúa siendo un
referente a escala mundial en cuanto a las
políticas sanitarias y de prevención relacionadas
con esta patología. A diferencia de lo que hemos
comentado con anterioridad, en Canadá, que
acumula una experiencia mucho más amplia y
prolongada en el estudio del SSQM de la que
poseemos actualmente en España, se trabaja
a partir de datos estimativos que señalan que
el porcentaje de afectación sobre el conjunto de
la población es, en un grado u otro, del 12%, o
sea, unos 4 millones de personas, con un coste
estimado para el sistema sanitario canadiense
de 1 billón de dólares anuales (billón americano:
mil millones de dólares).
La Doctora López ha destacado en su
intervención que ya en 1995 el Departamento
de Trabajo de la Generalitat y el propio Centro
Nacional de Condiciones del alertaron de la
necesidad de establecer regulaciones y
normas de control para el uso de productos
biocidas en espacios cerrados (especialmente
oficinas). En aquel momento, según ha
comentado, a los médicos que alertaban sobre
el peligro de la exposición a los agentes químicos
presentes en nuestro entorno más inmediato
los calificaron como poco menos que “locos” e
incluso llegaron a acusarlos de crear
iatrogenias, o lo que es lo mismo, de provocar
con sus acciones las propias dolencias de sus
pacientes.
Desde entonces, por las instalaciones del CSSLB
han pasado 959 casos, abarcando 875
correspondientes a usuarios de locales
contaminados por biocidas y 84 trabajadores
expuestos de forma habitual a plaguicidas,
disolventes y otros productos químicos como
consecuencia de sus actividades profesionales.
Entre los casos reales que menciona a modo
de ejemplo , destaca el de un espacio de trabajo
donde se realizaron 6 desinsectaciones
preventivas trimestrales. 10 años después de
que los primeros trabajadores y trabajadoras
presentasen síntomas de intoxicación por la
exposición a los productos utilizados, el
seguimiento posterior determinó que el 64%
presentaban problemas de intolerancias
compatibles con SQM de diferente gravedad.
La doctora López también recuerda que a lo
largo de los años, muchas de las pacientes que
han pasado por el CSSLB fueron redirigidas
a los servicios de Psiquiatría y ha sido
necesario luchar para demostrar que en sus
casos existían, efectivamente, afectaciones
neurológicas, neurocognitivas,y endocrinológicas
entre otros patologías así como que una porción
significativa de ellas ha acabado por desarrollar,
además de SQM, Síndrome de Fatiga Crónica,
fibromàlgia y sensibilidad a los campos
electromagnéticos.
Jordi Obiols,
Técnico Superior de Prevención a la Unidad Técnica de Análisis
del Centro Nacional de Condiciones de trabajo ([CNCT])
Destaca, como muchos del resto de ponentes, que la SQM continúa sin formar parte del listado de
enfermedades profesionales (Jaume Cortés apuntará más tarde que, de hecho, y pese a las
evidencias científicas, el SSQM sigue sin formar de la Clasificación Internacional de Enfermedades).
Señala que los valores límites de exposición a determinados agentes químicos en el entorno laboral
establecidos por la ley están muy por encima de los valores que, según una gran diversidad de
estudios, pueden ser suficientes para provocar episodios de crisis o el desarrollo del SSQM en
determinados individuos. Presenta los resultados de unos trabajos realizados en Japón donde se
ha objetivado empeoramiento de la sintomatología en relación a exposiciones ambientales medidas
conjuntamente.
Asimismo, menciona que la presencia de químicos en el ambiente es más acentuada, pese a lo que
pudiese parecer, en espacios cerrados (oficinas, viviendas...) que no al aire libre. O sea, nuestras
casas y muchos de nuestros puestos de trabajo pueden ser espacios más contaminados de lo
que a menudo lo es el exterior.
Obiols considera que, pese a las dificultades, hoy por hoy hay una normativa en materia de prevención
de riesgos laborales que menciona los agentes químicos y que ésta “tiene que hacerse cumplir,
exigiendo, si es necesario, responsabilidades económicas, jurídicas, administrativas e, incluso,
penales”.
Tomàs Piqué,
Director del Departamento de Condiciones de Trabajo del CNCT
Analiza el marco normativo vigente a día de hoy en relación al reconocimiento del SSQM como
enfermedad profesional.
Pese a las dificultades que representa el hecho de que no esté reconocida como tal, Piqué considera
que la normativa vigente ampara las reclamaciones que puedan hacerse en este sentido.
Así, por ejemplo, menciona el artículo 4 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales que define
como ‘riesgo laboral grave e inmediato' aquél que racionalmente es probable que materialice en un
futuro a corto y medio plazo y pueda suponer un daño grave para la salud de los trabajadores.
También el artículo 21 de la misma Ley habla de la exposición a agentes susceptibles de causar
daños graves a la salud como riesgo laboral grave.
El RD486/1997 establece que los trabajadores requerirán “autorizaciones de acceso” para situarse
en las zonas de sus lugares de trabajo donde puedan verse afectados por “contacto o exposiciones
a elementos agresivos”.
Más explícito es el RD374/2001 que establece como objetivo de la propia norma la “protección de
los trabajadores de los riesgos derivados o que puedan derivar de la presencia de Agentes Químicos
en el lugar de trabajo o de cualquier actividad con agentes químicos”. El Real Decreto afirma que
su aplicación “debe ir más allá de las empresas químicas” y aclara que se refiere “a toda exposición
a agentes químicos presentes en el lugar de trabajo, con independencia de que exista o no voluntad
de trabajar con ellos”.
Jaume Cortés,
Abogado laboralista del Colectivo Ronda especializado en
prevención de riesgos laborales y Seguridad Social
Jaume Cortés inicia su intervención
agradeciendo el trabajo desarrollado a lo largo
de los años por muchos de los médicos
presentes en la Jornada, pues “sin su trabajo
nos hubiese sido del todo imposible
conseguir las sentencias que hemos
conseguido y que reconocen los derechos
de las personas aquejadas de SSQM”
En términos jurídicos, el abogado admite, como
decíamos antes, que el hecho de que el SSQM
no forme parte del Código Internacional de
Enfermedades representa una dificultad
añadida para la defensa de las personas
afectadas.
Pese a todo, contrapone las siguientes
consideraciones:
1) Existen numerosos informes de hospitales
públicos y organismos sanitarios que
reconocen la enfermedad como tal
2) Inspección de Trabajo reconoce la
enfermedad
3) La Organización Internacional del Trabajo
también admite el SSQM como causa de
enfermedad profesional.
En base a este hechos, Cortés considera
que “es posible” reclamar los derechos y
las prestaciones que corresponden a los
afectados como consecuencia de sufrir una
enfermedad de origen laboral. Especialmente
tomando en consideración que muchos de los
agentes químicos capaces de provocar SSQM
sí están incluidos en el baremo de enfermedades
profesionales.
En este sentido, el abogado del Colectivo Ronda
destaca que a día de hoy se han conseguido
94 sentencias que reconocen diferentes
grados de invalidez a personas aquejadas
de SSQM y que en un 90% de estas invalideces
la resolución judicial admite el origen laboral
(ya sea por accidente o por exposiciones
continuadas a agentes químicos) de la
enfermedad.
Precisamente, Cortés se lamenta de que exista
un mayor índice de reconocimiento sobre el
posible origen laboral del SSQM en el ámbito
jurídico que no en el sanitario. “Sobre el SSQM –dice Cortés- se tendría que estar hablando
en el seno del sistema sanitario y no en los
tribunales.Lamentablemente, hoy por hoy no
es así”. “Es probable -continúa- que sin estas
sentencias, hoy no estuviésemos hablante
de todo esto”.
Pese a estas quejas, Cortés admite que el
estamento médico catalán es más receptivo y
se muestra más sensible ante la problemática
que plantea el SSQM de lo que lo hace en el
resto de España. Es por ello que, considera,
que de las 94 sentencias conseguidas, el 80%
correspondiente al Tribunal Superior de
Justicia de Catalunya y sólo un 20% han sido
dictadas por tribunales del resto del Estado.
El hecho de que la mayor parte de casos de
SSQM deriven de exposiciones a agentes
químicos en el lugar de trabajo, pone sobre la
mesa, considera Jaume Cortés, la
responsabilidad que deberían asumir las mutuas
y el papel que les corresponde adoptar que, a
día de hoy, casi nunca es el que debiera.
Julián Márquez,
Exjefe del Servicio de Neurofisiologia del Hospital de Bellvitge
Incide en el “desconocimiento por parte de la clase médica” y considera que este desconocimiento
no está motivado, por ejemplo, por la falta de recursos económicos tanto como lo es por “pura
abulia”.
En el ámbito laboral, más concretamente, hace incidencia en el rol que corresponde a las Mutuas.
Según su opinión, “algunas colaboran y se preocupan por los enfermos de SSQM, pero la
mayoría no lo hacen y se dedican en poner palos en las ruedas”.
Destaca que el desconocimiento por parte del sistema sanitario y las dificultades de diagnosis son
especialmente graves en cuanto a esta patología, pues “un diagnóstico precoz es absolutamente
imprescindible para las pacientes”.
El doctor Márquez presenta los datos del estudio que él mismo ha realizado a partir de 260 casos
que ha tenido ocasión de tratar:
- El 87% de los pacientes son mujeres
- 149 casos guardan relación con la exposición a organofosforados
- 43 casos corresponden a intoxicaciones por otros pesticidas
- En un 86% de los casos existe sintomatología neurológica grave
Joaquim Fernández,
Servicio de Medicina Interna, Coordinador de la Unidad de Fatiga
Crónica del Hospital Clínic de Barcelona
El médico lamenta que en España aún no exista un documento de consenso que permita establecer
criterios firmes de diagnosis, identificación y tratamiento del SSQM.
Hace mención de otras afectaciones englobadas dentro de lo que denomina en conjunto “sensibilidad
ambiental”. Éste sería el caso, por ejemplo, de la sensibilidad electromagnética. Su incidencia
también es creciente y está, como pasa con la Fatiga Crónica o la fibromialgia, estrechamente
relacionada con el SSQM. Explica que entre algunos investigadores va postulándose el nombre de “síndrome de sensibilización central” para englobar todas estas patologías que, en los casos
más graves, acostumbran a presentarse de forma conjunta.
Comenta la dificultad añadida para el tratamiento de los enfermos que representa el hecho de que
las pacientes también presentan muy a menudo intolerancias a los propios medicamentos que
intentan aligerar la carga sintomatológica de la enfermedad.
Carmen Gómez de Bonilla,
Presidenta de la Asociación de Personas Afectadas por Productos
Químicos y radiaciones Ambientales ([APQUIRA])
“Los enfermos nos tuvimos que unir en asociaciones como la nuestra porque nadie no nos
defendía [...] no sabes lo que sucede y tienes que luchar contra la incomprensión de todo el
mundo: de los médicos, del ICAM, de los tribunales e, incluso, de tu propia familia y tus
amigos [...] no sólo pierdes la salud, también se deteriora tu entorno laboral, familiar y social”
Pere Creus,
Departamento de Salud Laboral de CCOO de Catalunya
Considera que es el momento de comenzar a trabajar en el ámbito de la prevención y no esperar a
qué se desarrollen nuevos casos de SSQM para intervenir. Opina que el número de estudios, las
evidencias médicas y el ejemplo que representan los numerosos casos diagnosticados son material
suficiente para poder prever cuáles son los ámbitos y factores de riesgo que debemos identificar
y, de este modo, evitar que continúe aumentando el número de casos de SSQM. “Cada nuevo caso –afirma- es un fracaso en materia de prevención”.
Es necesario, ha comentado, que el Servicio Nacional de Medicina favorezca e incentive sus médicos
y médicas para que puedan seguir formándose y tengan acceso a la creciente documentación y
evidencias científicas acerca del SSQM.
Compara la situación que hoy se vivo con el SSQM con la que se vivió en relación al amianto,
cuando durante años se ignoraron todas las advertencias y las pruebas médicas que evidenciaban
que se trataba de un material peligroso y potencialmente mortal. “En España –comentó- estamos
acostumbrados a esconder los problemas bajo las alfombras”.
“Es necesario que -sigue- las empresas asuman su responsabilidad y paguen por el mal
causado, y no como por ejemplo, que los gastos generados por la [SSQM] acaban corriendo
a cargo de la Seguridad Social”.
Juan Mauel Bravo,
Secretario de Salud Laboral de la Federación de Industrias Afines
de UGT en Catalunya
Reclama más información para los trabajadores sobre los riesgos a qué se encuentran expuestos
y pide que se comiencen a sustituir aquellos productos utilizados por la industria que son potencialmente
peligrosos para la salud por otros que resulten inocuos. En este sentido, evoca el concepto de ‘química verde', muy utilizado últimamente y que se refiere a un nuevo paradigma de la industria
química que busca reducir al máximo el impacto de sus productos sobre la salud de las personas
y el medio.
Ramón Orriols,
Pneumólogo , Jefe de Sección en funciones de la Sala de
Hospitalizaciones del Hospital Vall de Hebrón
Presentó su trabajo de investigación recientemente publicado en el Journal of the Neurological
Sciences, en el que que recoge las conclusiones alcanzadas mediante el estudio de un grupo de
pacientes con diagnóstico clínico de SQM y sus correspondientes controles.
A los pacientes que participaron en el estudio se les hizo inhalar dosis “no-tóxicas” de siete componentes
químicos presentes de forma habitual en pinturas plásticas (acetona, metiloetilocetona, tolueno,
butyl, acetato, chileno y metanol)
Explica anatómica y fisiológicamente la vía directa existente entre los estímulos olfatorios y las áreas
de percepción cerebral.
A los pacientes se les estudió mediante la realización de SPECT cerebral y análisis neuropsicológicos
previos y posteriores a las exposiciones. Los resultados de los SPECTS cerebrales evidenciaron
en los enfermos hipoperfusiones en diferentes áreas cerebrales relacionadas con zonas de
procesamiento de los olores.
Asimismo los enfermos presentaron empeoramiento posterior en los resultados de los estudios
cognitivos en comparación con los resultados de los estudios realizados con anterioridad a las
exposiciones controladas.
La conclusión del estudio es que la exposición química a determinados compuestos volátiles causa
deterioro de las funciones neurocognitivas y disfunciones en SPECT cerebral, particularmente
en áreas de procesamiento del olor, lo que sugiere un origen neurogénico de la SQM.
Marisa González,
Responsable de la Oficina de Seguridad y Salud Laboral de
PIMEC; para esta Jornada, actúa también en representación de
Fomento del Trabajo
Plantea su queja por lo que considera es una situación de falta de información para las empresas
y hace constar que desde las entidades patronales se echa en falta la existencia de indicadores,
guías técnicas y guías de buenas prácticas que otorguen mayor seguridad jurídica a sus asociados
y sirvan para ofrecer una mejor protección a los trabajadores.
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