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Edición | fibromialgia.nom.es 10/06/2010
Fuente |
RevistaEnfermeríaCyL
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Escrito por Mercedes Escudero Peinador, Diplomada en Enfermería. Experta Universitaria en Nutrición y Dietética III.
Experta Profesional en Enfermería Legal y Forense.
RESUMEN:
Los cambios generados en el medio ambiente, afectan especialmente a su integridad, lo que exige una acción
que conduzca a la búsqueda de una nueva conciencia moral de la conducta de los seres humanos, con el mundo
natural. Su explotación y deterioro, exponen además de al propio medio ambiente, a las personas a enfermedades
ambientales, causadas por agentes químicos, físicos, biológicos o psicológicos.
La Sensibilidad Química Múltiple es un conjunto de múltiples síntomas asociados producidos tras la exposición a agentes químicos a muy bajas concentraciones. El objetivo de esta revisión es presentar de forma resumida
el estado actual del conocimiento del tema para los profesionales de enfermería, aunque la evidencia científica
actualmente es insuficiente.
Actualmente, un 5% de la población sufre de Sensibilidad Química Múltiple y más de un 15% presentan “mecanismos
de respuesta excesiva frente a algunos estímulos químicos o ambientales” (sensibilización). La SQM es una
enfermedad adquirida, con repercusión sistémica, que se define a nivel sindrómico y por criterios únicamente
clínicos. Los criterios diagnósticos actualmente aceptados son los de Bartha y cols., conocidos como “Criterios de
Consenso” (Multiple Chemical Sensitivity: a 1999 Consensus. Arch Environ Health). Se estima que alrededor del
20% de la incidencia total de enfermedades en los países industrializados se debe a factores medioambientales.
La Medicina Ambiental es una Especialidad médica que se necesita con urgencia.
PALABRAS CLAVES:
Sensibilidad Química Múltiple, agentes químicos, sensibilización, síntomas, carga tóxica, consecuencias sociales,
cuidados.
ABSTRACT:
Changes generated in the environment affect especially to its integrity, something which demands an action that
drives in search of a new moral sense in the behaviour of human beings with the natural world. Environment´s
exploitation and deterioration exposes not only to environment itself but also to people to environmental illnesses
caused by chemical, physical, biological or psychological agents.
Multiple Chemical Sensitivity is a set of multiple associated symptoms after exposure to chemical agents at very
low concentrations.
The purpose of this review is to summarize the current state of knowledge of the subject for nursing professionals,
although scientific evidence is currently insufficient.
Currently, 5% of the population suffers from Multiple Chemical Sensitivity and more than 15% present “mechanisms
of excessive reply to some chemist or environmental stimuli (sensitizing)”. MCS is an acquired illness, with systemic
effects, that is defined as a syndrome with only clinical criteria. Currently accepted diagnostic standards are those
of Bartha and cols., known as “Criteria of Consensus” (Multiple Chemical Sensitivity: to 1999 Consensus. Arch
Environ Health). It is estimated that around 20% of the whole incidence of illnesses in the industrialized nations is
owed to environmental factors.
Environmental Medicine is a medical speciality that is needed with emergency.
KEY WORDS:
Multiple chemical sensitivity, chemical sensitization, symptoms, toxic burden, social, care.
INTRODUCCIÓN
Algunos de los problemas que afectan al conjunto de la
sociedad tienen que ver con el tema de la conducta humana,
aquello que pertenece al campo de la ética. Las actividades
humanas han cambiado el medioambiente de manera radical
en los últimos cincuenta años, hasta al punto de poner en
peligro la existencia de la vida sobre la tierra; y esto también
ha pasado a ser motivo de preocupación. Su explo-tación y
deterioro, exponen, además de al propio medioambiente, a
las personas a enfermedades ambientales, causadas por
agentes químicos, físicos, biológicos o psicológicos. Es en
este punto cuando aparece el principio de responsabilidad,
como el elemento de base para considerar una nueva
perspectiva, sobre todo en los procesos donde las decisiones
se encuentran de cara a grandes incertidumbres. Y una ética que pueda abordar los dilemas derivados de la crisis
ambiental, los que dada su amplitud, afectan al destino de
toda la humanidad. También a la teoría y práctica de valorar,
corregir, controlar y evitar aquellos factores en el medio
ambiente que potencialmente pueden perjudicar la salud
de generaciones actuales y futuras. El concepto de peligro
ambiental, se refiere a la potencialidad de una condición
del ambiente, para causar daño a la salud. Riesgo, expresa
la probabilidad de ocurrencia del daño a la salud de las
personas.
Enfermería tiene aquí, un rol importante que
asumir aportando programas educativos y de fomento en
salud, que enfaticen en el componente ético, de auto cuidado
y de estímulo e incorporación de valores ambientales. De
acuerdo al diagnóstico epidemiológico en salud ambiental,
podrá favorecer también, un trabajo multidisciplinario, de
alianza y en red con los diversos sectores del país.
Actualmente, un 5% de la población sufre de Sensibilidad
Química Múltiple (casi 350.000 personas en España) y más
de un 15% presentan “mecanismos de respuesta excesiva
frente a algunos estímulos químicos o ambientales” (sensibilización). En algunos países se han creado recursos
específicos para este enfermo e incluso lo han incluido en
la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) de su
Sistema de Salud, como es el caso de Alemania, Austria,
Japón, Canadá, Países Nórdicos, Italia (lo han interiorizado
dentro de su sociedad por medio de publicaciones oficiales
sobre el tema -sobre todo relacionadas con salud laboral-,
adecuación de instalaciones sanitarias para acoger
adecuadamente a los enfermos de SQM). El Parlamento
Europeo, además, recientemente sacó a la luz (sept. 2008)
un importante plan para enfermedades ambientales en
donde se incluye la Sensibilidad Química Múltiple.
Objetivo
El objetivo principal de este estudio, es dar a conocer
la Sensibilidad Química Múltiple (SQM.) entre los
profesionales de enfermería, con el propósito de que
conozcan sus mecanismos y manifestaciones, los
síntomas que desarrollan los pacientes, los cuidados que
se pueden realizar, el papel de las pruebas diagnósticas,las explicaciones fisiopatológicas, su relación con otras
enfermedades, el pronóstico y su tratamiento, y las
medidas que se deben tomar en la atención ambulatoria
y hospitalaria de estos pacientes. Para que establezcan
una serie de prevenciones, para atender los problemas,
necesidades y cuidados del enfermo.
Material y métodos
Revisión de literatura científica sobre SQM, Químicos y
Medioambiente, utilizando MEDLINE a través de artículos
científicos y revistas, y de literatura gris en castellano. Se
han encontrado cinco revistas científicas, dos congresos,
un estudio de investigación, un Manual para curso de
medicina ambiental (UAM) y dos artículos de una fundación
dedicada a estudios científicos (CAPS), y de estas fuentes,
voy a desarrollar mi trabajo de divulgación sobre el
Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple (SSQM). La
muestra no es representativa, debido a los pocos estudios
existentes, sobre esta enfermedad y las concentraciones
de compuestos tóxicos persistentes en la población general
española.
Justificación
El aumento creciente del Síndrome de Sensibilidad Química
Múltiple; la contaminación de las aguas, los alimentos,
la atmósfera; las concentraciones de compuestos
tóxicos persistentes en la población en general, es una
nueva situación que conlleva a adaptar las formas de
observación y recursos enfermeros a las necesidades de
los pacientes y a la nueva agresión, para que se opere
un cambio en la mentalidad sanitaria, ya que existe un
preocupante desconocimiento sobre las enfermedades
medioambientales. La investigación enfermera, está basada
en la persona, el medioambiente, la salud, y la asistencia
de la enfermería.
Datos existentes a través de la historia
El Dr. Theron Randolph, alergólogo, describió en 1952
el caso de un vendedor de cosmética que presentaba un
cuadro de dificultad respiratoria, asma, fatiga, irritabilidad,
depresión y pérdida de su habitual capacidad de
concentración y que atribuyó a los derivados del petróleo.
El Dr. Randolph denominó el cuadro como “Susceptibilidad
Química”. ”. En 1987, el Dr. Mark Cullen de la Universidad
de Yale publicó una serie de artículos científicos bajo el
título “Trabajadores con Sensibilidad Química Múltiple: una
revisión” que intentaba introducir en los médicos clínicos
la relevancia de los contactos químicos profesionales
en la salud de los trabajadores. Posteriormente, otros
médicos hicieron descripciones similares en otros
enfermos y entre ellos fundaron la “Sociedad para la
Ecología Clínica” que en 1984 pasó a denominarse “Academia Americana de Medicina Ambiental” (American
Academy of Environmental Medicine). Esta entidad ha
abordado importantes investigaciones en el contexto de la IQM. El Colegio Americano de Medicina Ambiental y del
Trabajo lleva años (en concreto desde 1999) apoyando
la investigación de la IQM y muchos otros organismos
de salud e higiene en el trabajo han sido cruciales en
el avance del conocimiento y reconocimiento de esta
patología.
Cullen definió la Sensibilidad Química Múltiple
como: “un trastorno adquirido caracterizado por síntomas
recurrentes, referidos en múltiples órganos y sistemas
que ocurren en respuesta a una exposición demostrable
a compuestos químicos no relacionados a dosis menores
de las establecidas para causar efectos perjudiciales en
la población general”. La SQM se definió en la década
de los años noventa1 como un trastorno adquirido con
síntomas recurrentes, inconstantes y multiorgánicos,
provocados por exposiciones a sustancias químicas
diversas demostrables y de bajo nivel.
SQM y medioambiente
La sensibilidad es una función propia de los seres vivos, a
través de la cual se interrelacionan con el medio ambiente
que les rodea mediante los órganos de los sentidos y
otras estructuras corporales como la piel, las mucosas,
el sistema digestivo, el inmunológico y el neurológico,
realizando continuos intercambios de información.
Los mensajes que reciben pueden ser de muy diversa índole, desde los sensoriales puros como los lumínicos,
auditivos, odoríferos, gustativos y táctiles a otros más
complejos, como los procedentes de la alimentación, la
exposición a agentes vivos, y a productos químicos y
radiaciones ambientales. Estos últimos pueden tener
diversos componentes con potencial sensibilizante, que
actúan de forma sincrónica y aditiva. El mantenimiento
de la integridad corporal u homeostasis es una condición
necesaria para la preservación de la salud e identificación
corporal propias de cada individuo, y debe adaptarse a la
situación de interrelación activa con el medio que le rodea.
En la interrelación organismo-ambiente, hay variables
que pueden modificar este equilibrio. La tolerancia es
el mecanismo por el que se equilibran la intensidad del
estímulo recibido y el grado de respuesta que es capaz
de generar el organismo. Por un lado, la intensidad
del estímulo que llega a nuestro organismo puede ser
excesiva y sobrepasar los niveles de tolerancia; tal es el
caso de una sobreexposición solar en que, a pesar de las
barreras y mecanismos de protección cutánea, se produce
una dermatitis actínica. Por otro lado, la tolerancia del
organismo no es indefinida, sino que tiene un dintel de
respuesta a partir del cual claudica. La hipersensibilidad es
una alteración biológica de los mecanismos de tolerancia
en la cual se supera el límite de tolerancia a estímulos
para un determinado individuo, a partir del cual, se genera
una respuesta biológica inadecuada por exceso o por
defecto.
Qué es la Sensibilidad Química Múltiple
La mayor parte de los autores la definen como:
• Es una enfermedad crónica adquirida.
• De carácter orgánico.
• Se define a nivel sindrómico y por criterios únicamente
clínicos.
• Se caracteriza por la presencia de sintomatología
sistémica crónica y reproducible como respuesta a un
bajo grado de exposición a múltiples agentes químicos
no relacionados entre sí y que mejora o se resuelve
cuando se evita esta exposición.
• No existe ningún tratamiento que cure o deje
asintomático al enfermo.
Principales Agentes Sensibilizantes
A lo largo de las últimas décadas se han ido reconociendo
diversos mecanismos de sensibilidad anómala ante diversos
estímulos. Desde 1940 hasta la actualidad, se ha asistido
a un progresivo incremento de la exposición cotidiana y
ambiental a múltiples productos químicos, sobre todo a los
derivados de los combustibles orgánicos (petróleo, gasolina
y otros hidrocarburos), a compuestos clorados, (disolventes)
y también fosforados (insecticidas). Este Síndrome deriva
del mundo industrializado. Precisamente son estos últimos
productos los principales agentes sensibilizantes, en este
caso de tipo químico. Además, se añade la frecuente
sobreexposición ambiental a radiaciones eléctricas, campos
magnéticos y de radiofrecuencia procedentes de teléfonos,
radios, ordenadores, líneas de alta tensión o antenas de
telefonía móvil. En la tabla II se relacionan los principales
compuestos químicos y situaciones de exposición ambiental
que provocan sensibilidad.
El desencadenante puede ser la exposición única a dosis
elevadas, o reiterada a uno o varios productos tóxicos
(insecticidas, gases y vapores irritantes, derivados del
petróleo, edificios enfermos, productos de limpieza
doméstica, pinturas, disolventes, cosméticos y otros), pero
no siempre se constata este antecedente. Es frecuente que
la exposición sea de tipo laboral, pero también puede ser
doméstica o accidental. Los desencadenantes alimentarios
también deben tenerse en cuenta, aunque son de difícil
constatación. Puede sucederle a cualquiera, en su hogar
en el trabajo o en sus vacaciones. Las vías de entrada más
comunes son la respiratoria, dérmica y digestiva. Aunque
también, la vía parenteral, por medio de llagas, heridas etc.
Cómo establecer el diagnóstico de
Sensibilidad química Múltiple
El diagnóstico de la SQM es clínico, es decir, se basa en
una serie de síntomas que presentan los pacientes. Los
primeros criterios diagnósticos de SQM se establecieron
por consenso en 1989, se modificaron en 1993, y en 2007,
siendo y son los que se utilizan hoy en día. Actualmente están en fase de revisión por un comité internacional de
expertos. No hay ninguna prueba analítica de sangre u
orina, ni ninguna exploración complementaria específica
que permita confirmar el diagnóstico, pero en estos
pacientes deben realizarse algunas exploraciones que
permitan excluir otras causas de su enfermedad. La
exploración física de personas con SQM es normal, y se
puede objetivar los signos irritativos de piel y mucosas en las
fases agudas.
Ante la falta de biomarcadores específicos,
se ha desarrollado un cuestionario de autoevaluación
(QEESI: [Quick Environmental Exposure and Sensitivity
Inventory]) (tabla IV). Mide las intolerancias ambientales
y no ambientales, las exposiciones encubiertas, la
intensidad de los síntomas y el impacto de la SQM sobre
la vida diaria, y que con una sensibilidad del 92% y una
especificidad del 95%, puede diferenciar a los individuos
sensibles de los controles. Muchos de estos pacientes se
etiquetan injustamente de una enfermedad psicosomática,
de un síndrome ansiosodepresivo, de absentismo laboral
o de rentistas. La incredulidad por la existencia real de
la enfermedad suele abarcar también a los familiares del
paciente, a su entorno laboral e incluso a sus médicos de
cabecera u otros especialistas.
Fisiopatología de la enfermedad
En la base fisiopatológica de la SQM se encuentra la
pérdida de tolerancia (abdicción) a la exposición a muchos
productos químicos, inducida en la mayoría de casos por
una exposición tóxica única a altas dosis o reiterada a
dosis bajas en personas susceptibles. Se acompaña de
fenómenos de alteración de la respuesta inmunológica y de
disfunción en la neurotransmisión cerebral. Se produciría
una sensibilización central corticolímbica, a partir de la cual
se perpetuarían las manifestaciones de la enfermedad. La
generación de los síndromes de sensibilización se debería
a este conjunto de agresiones que suelen ser de baja
intensidad pero mantenidas y que producen un efecto de
reiteración con amplificación progresiva de la respuesta
hasta llegar a ser patológica.
Se ven implicados mecanismos locales de la vía aérea
mediante liberación de neuropéptidos capaces de causar
vasodilatación local y broncoconstricción o mediante la
liberación de citocinas, que constituye la denominada
inflamación neurogénica2.
El sistema límbico conforma la parte más profunda
de las estructuras cerebrales, y es responsable de las
emociones más potentes que derivan en conductas de
evitación, protectoras, negativas o sexuales. El sistema
límbico se relaciona con el mundo exterior a través del
sentido del olfato y se relaciona con la corteza cerebral
responsable de la interiorización de los conocimientos que
lleva a respuestas conductuales. El encendido límbico
o limbic kindling implica una disminución progresiva
del umbral de estimulación y la respuesta a estímulos
repetidos progresivamente menores. Es la base orgánica
que subyace en la explicación toxicológica de la pérdida
de la tolerancia en la SQM. Cada vez se necesita menor
nivel de tóxico en el ambiente para desencadenar los
síntomas.
Se reconocen tres fases en la SQM:
- La fase de inducción
- La fase establecida (que es reversible)
- La fase irreversible
Esta última, constituye un serio compromiso para el trabajo
y la actividad vital del afectado hasta llegar a una condición
invalidante3.
Carga Tóxica
Hay sustancias inocuas que dejan de serlo y se convierten
en tóxicas en función de la dosis, pero es muy diferente
cuando hablamos de sustancias que no son inocuas y que
en sí ya son tóxicas. Tóxica es toda sustancia que al entrar
en nuestro organismo no puede asimilarse ni eliminarse y
por tanto se acumula. Estas sustancias, muchas de ellas
denominadas CTP´s -Compuestos Tóxicos Persistentes- al
ser acumulativas van sobresaturando el organismo y así,
una misma dosis que previamente no había demostrado
su toxicidad, al acumularse una cantidad más, actúa como
detonante de una reacción que puede ser leve, grave o
gravísima.
Los tóxicos son los enemigos silenciosos. La absorción
de tóxicos lleva a una acumulación en el cuerpo humano
de forma sistematica. La mayor parte de los químicos se
adhieren a las grasas, de ahí pasan al sistema circulatorio,
y se distribuyen en los tejidos y órganos; dando paso al
daño tisular, lesión del endotelio vascular y bajo aporte
de oxigeno celular. La disrupción endocrina, que ocurre
de forma inadvertida, altera el mensaje endocrino y la
alteración del sistema hormonal, con consecuencias
neurológicas, reproductivas y metabólicas.
También hay
una sobrecarga en los mecanismos enzimáticos y celulares
de desintoxicación. Por lo que el exceso de carga en los
diferentes órganos, desencadena el fallo multisistémico.
Entender el impacto que las exposiciones a tóxicos
ambientales provocan para la pérdida de salud, es ahora
prioritario por el número de afectados y la gravedad
creciente de las reacciones. Se habla ya de un 16% de
personas que están teniendo reacciones entre leves y
muy graves, al exponerse a muchas de las sustancias
tóxicas que utilizamos de forma cotidiana. Ya no es
posible el diagnóstico precoz pues la enfermedad ya se ha
manifestado y crece exponencialmente. La Salud Pública,
la Medicina Preventiva y la Atención Médica Primaria han de
tener en cuenta esta nueva situación y adaptar sus formas
de observación y recursos médicos a las necesidades de
los pacientes y a la nueva agresión4.
Pero un número creciente de estudios sugiere que
estas sustancias afectan también a nuestra capacidad
reproductora (pues aumentan el riesgo de endometriosis,
infertilidad, malformaciones congénitas), al equilibrio de los
sistemas inmunológico y hormonal (disruptores endocrinos);
tienen un papel en el desarrollo de varios tipos de cáncer
y transtornos neurológicos, y quizá también, en la etiología
de otras enfermedades de causas poco conocidas, como
las demencias, el Parkinson o la diabetes. Más de un 90%
de las dioxinas entran en el cuerpo humano a través de los
alimentos5.
Qué son los Disrruptores Endocrinos
Nuestro sistema endocrino: coordina y regula,
mediante unas sustancias químicas llamadas hormonas,
numerosas actividades vitales incluyendo el metabolismo,
la reproducción o el desarrollo embrionario y fetal. Ejerce
su función de control a través de glándulas, hormonas y
células especializadas (receptoras o diana), que actúan
como un complejo sistema de comunicaciones. Las glándulas
endocrinas reaccionan a los estímulos externos secretando
unas sustancias químicas denominadas hormonas. La
sangre transporta estos “mensajeros químicos” por todo el
organismo, pero las hormonas sólo actúan sobre aquellas
células que posean los receptores específicos para ellas,
conocidas como células diana. Estas células leen las
instrucciones y las siguen, ya sea fabricando proteínas o
secretando otra hormona, dando lugar a una gran cantidad
de respuestas y funciones del organismo como, mantener
la estabilidad interna (nutrición, metabolismo, excreción,
balances de agua y sales); reaccionar a estímulos externos;
regular el crecimiento, desarrollo y reproducción; producir,
utilizar y almacenar energía6.
Los disruptores endocrinos son sustancias químicas
capaces de alterar el equilibrio hormonal. Actúan a dosis
muy bajas, presentan distintos mecanismos de actuación y
comprenden un gran número de sustancias con estructuras
químicas muy diferentes.
El término disruptor endocrino –tomado del inglés endocrine
disruptor chemical- define un conjunto diverso y heterogéneo
de compuestos químicos capaces de alterar el equilibrio
hormonal. El catálogo de disruptores endocrinos es muy
amplio y crece día a día, comprendiendo desde productos
se encuentran de manera natural en el medio ambiente.
Los mecanismos de actuación de los disruptores endocrinos
estudiados hasta la fecha incluyen:
1. Mimetizar la acción de las hormonas, por ejemplo, los
que actúan como estrógenos se denominan estrógenos
ambientales, entre estos se encuentran el DDT, algunos
PCBs y muchos fitoestrógenos.
2. Antagonizar la acción de las hormonas, por ejemplo los
antiestrógenos o anti-andrógenos.
3. Alterar su patrón de síntesis y metabolismo
4. Modular los niveles de los receptores correspondientes7.
Los disruptores endocrinos no presentan una relación
univoca dosis respuesta. Por el contrario, pueden
presentar varias respuestas a una misma causa, o una
causa puede provocar varias respuestas y, además, estas
pueden ocurrir tras periodos de latencia de varios años.
Nadie está expuesto a una sola sustancia a la vez. De
esta forma, estamos expuestos a mezclas y, de hecho,
cada uno de nosotros está contaminado con cientos de
sustancias químicas sintéticas y cabe la posibilidad de que
puedan interactuar entre si, ya sea inhibiendo sus efectos,
sumándolos o potenciándolos.
Los disruptores endocrinos no persistentes pueden actuar
durante cortos periodos de tiempo, en momentos críticos del
desarrollo, desapareciendo del organismo con facilidad.
Los disruptores endocrinos persistentes se acumulan en el
organismo y pueden actuar a pesar de que la exposición no
haya tenido lugar en el momento crítico. Contribuye a ello:
1. Su baja biodegradabilidad.
2. El transporte a otros lugares por el aire y el agua.
3. La bioacumulación en la cadena trófica.
La lógica dificultad de percibir los efectos a largo plazo se
añade al carácter invisible de estos compuestos. Los CTPs son
más que un símbolo de la “globalización”: son contaminantes
estrictamente planetarios, resultado de procesos globales
y locales profundamente enraizados en nuestras formas
de producción y organización social. Los disruptores
endocrinos se están revelando como un grave problema de
salud pública. En adultos preocupa también la posibilidad
de que los COP’s puedan aumentar el riesgo de sufrir
enfermedades neurodegenerativas. Otros estudios sugieren
que predisponen a padecer enfermedades cardiovasculares
y que son promotores de varios tipos de cáncer. También
indican que contribuyen a causar diabetes. Puede que sólo
sea un 7% de los casos de diabetes juvenil, pero entre todos
tenemos que decidir si eso es mucho o es poco y si queremos
actuar para evitarlo. Además los COPs se concentran en
los organismos humanos a través de otro proceso conocido
como bioacumulación. Aunque no son solubles en agua, los
COPs son absorbidos fácilmente en los tejidos grasos, donde
las concentraciones pueden magnificar hasta 70.000 veces
los niveles de antecedentes. Llegan hasta nuestro organismo
primordialmente mediante una exposición ambiental de fondo,
continua, a dosis muy bajas.
Circulando por la sangre e impregnando órganos y
tejidos, los contaminantes orgánicos persistentes forman
parte de nuestras vidas. Incluso en los recién nacidos: la
acumulación de residuos en tejido graso durante la vida de
la madre es una fuente de exposición para el hijo desde la
concepción, durante la gestación y a través de la lactancia.
Se estima que alrededor del 20% de la incidencia total de enfermedades en los países industrializados se debe a
factores medioambientales.
Estos compuestos se encuentran presentes en ciertos
productos de uso cotidiano: en el revestimiento de las latas
de conserva; en el plástico con el que están fabricados los
biberones; en el espermicida que llevan incorporados los
preservativos; en el producto que se usa como sellador
blanco de los dientes; en algunos materiales de uso sanitario;
detergentes industriales; filtros solares; cosméticos y
pesticidas. La lista es interminable, lo que hace pensar que
la exposición humana es masiva y universal8.
Existe evidencia que varios plastificantes, miembros
del grupo de los ftalatos que son tóxicos reproductivos,
principalmente el ftalato de di-2 etilhexilo (FDEH). Este último es empleado para dar flexibilidad a productos
médicos como, tubos, cánulas, bolsas para sangre, tubos
para la alimentación, tubos para diálisis, “bypass” cardiacos,
etc. Los dispositivos médicos tales como las bolsas de
suero intravenoso y de sangre contienen generalmente de
30 a 40 % de su peso total en FDEH, otros como los tubos
pueden contener hasta el 80 % de su peso en FDEH9.
La industria química (CEFIC) dice que “La disrupción
endocrina debe ser gestionada con los procedimientos
regulatorios existentes”, cuestión que abre el debate sobre “el control frente a la prevención”. También proponen a la UE
esperar dos años antes de tomar medidas para validar todos
los métodos de ensayo. Sin embargo, no podemos esperar
a obtener certezas absolutas para poder actuar. La doble
exposición nos convierte a las trabajadoras y trabajadores
en animales de experimentación. Prácticamente todos
los disruptores endocrinos se originan y utilizan en mayor
medida en actividades productivas, por tanto, constituye el
primer sitio para identificar y prevenir riesgos10.
El Comité Científico de Toxicidad, Ecotoxicidad y del Medio
Ambiente de la Unión Europea (CSTEE) de la SANCO
(antes DG XXIV) menciona que, “existe una relación
entre las sustancias químicas alteradoras de los procesos
endocrinos hasta ahora estudiadas, y trastornos de la
salud humana como los cánceres de testículo, mama y
próstata, disminución del número de espermatozoides,
deformidades de los órganos reproductores, disfunciones
tiroideas y problemas neurológicos y relacionados con la
inteligencia11.
El 30 de marzo de 2000 el Consejo de Medio Ambiente
aprobó sus Conclusiones relativas a la Comunicación de la
Comisión, en las que hacía hincapié tanto en el principio
de precaución como en la necesidad de establecer unas
estrategias de gestión de riesgos rápidas y eficaces y de
mantener la coherencia con la política general en materia
de sustancias químicas.
Diferencias entre Sensibilización y
Sensibilidad Química Múltiple
Son dos cosas diferentes pero relacionadas:
• Sensibilidad Química Múltiple. La SQM una vez
que aparece, es de desarrollo rápido y crea múltiple
sintomatología. Se produce un cambio de excitabilidad
en el SNC, cuando esto se produce, la persona empieza
a reaccionar, no sólo a la sustancia que lo produce,
sino a cualquier otro tipo de sustancia. A partir de ese
momento la vida del afectado se ve completamente
limitada en todas las áreas.
• Sensibilización. Cuando sólo es a uno o algunos
químicos determinados. La sensibilización puede ser
el paso previo al desarrollo de una SQM. Las medidas
consisten en tomar conciencia del problema que se
puede llegar a desarrollar, para así adoptar unos hábitos
de vida más sanos y evitar los químicos a los que ya se
haya detectado “sensibilizado”. En caso contrario, la
enfermedad se manifiesta y crece exponencialmente.
Diferencias entre Alergia y Sensibilidad
• La sensibilidad química no se considera una reacción
alérgica porque no tiene mediadores inmu-nológicos.
No está mediada por anticuerpos IgE, IgG ni IgM.
No está mediada por auto-anticuerpos. No está mediada por linfocitos TCD4+. No está mediada por
los mastocitos. Test cutáneos negativos. Sin embargo,
las reacciones a ciertas sustancias químicas pueden
provocar reacciones similares a las experimentadas
con las alergias12.
• La alergia es una reacción anormal del sistema de
defensa de nuestro organismo frente a ciertas sustancias
llamadas alergenos. Los alergenos más frecuentes son
los pólenes, algunos alimentos y medicamentos, mohos,
pelos de animales, polvo doméstico, ácaros, etc.
Relación con otras enfermedades
La SQM tiene aspectos clínicos relacionados con el SFC y
Fibromialgia, Síndrome de Sjögren o Colon irritable. Los
síntomas comunes son, la astenia, la fatiga, las mialgias
y las artralgias. Parece que existe una referencia entre
SQM, SFC y Fibromialgía, relacionados con afectación
de procesos bioquímicos celulares, que se manifiesta de
forma más llamativa en las células que consumen más
energía para sus funciones biológicas: las musculares y las
neuronas. En particular se ha observado que el óxido nítrico
y su derivado peroxinitrito, están anormalmente elevados
tanto en humanos como en modelos experimentales, lo que
contribuiría a explicar, por lo menos en parte, los síntomas
comunes. También, el ácido Pirúvico está bajo, en relación
con la fatiga. Muchos pacientes desarrollan dos, o las tres
enfermedades.
Sintomatología
Las personas no afectadas son capaces de percibir la
sustancia por el olor, pero no les produce trastornos.
Las personas afectadas (sensibilizadas) desarrollan una
cascada de síntomas que abarcan afectación del aparato
respiratorio, sistema nervioso central y musculoesquelético,
hasta la afectación cardiovascular, gastrointestinal y/o
genitourinario. Inicialmente, los pacientes describen
frecuentemente un estado similar a la gripe que se prolonga
más de lo habitual y que se acompaña de una cierta
confusión o torpeza mental. Posteriormente comienzan a
presentarse síntomas diversos como irritación de las vías
altas respiratorias y mucosas, trastornos gastrointestinales,
fatiga, somnolencia, dificultad en la concen-tración, mareos,
dolores musculares y articulares, etc. Existe una amplia
sintomatología constante que se agudiza en cuanto se está en contacto con aquellos productos que a los que se ha
sensibilizado.
Neuromusculares: Acorchamiento boca, sacudidas
musculares, sensación de pérdida de equilibrio, tirantez
de la cara, torpeza, cefalea, etc. Músculo esqueléticos:
Dolor articular muscular, puntos especial-mente dolorosos,
calambres en los pies y piernas. Cardiacos: arritmias,
taquicardias, palpitaciones. Cognitivos, trastornos déficit de
memoria, atención y concentración; trastornos del habla,
cálculos, lectura y esquematización de ideas, respuestas
más lentas, desorientación espacial, dificultad para calcular
distancias. Digestivos: diarreas, meteorismo, calambres
abdominales, sabor metálico, abdomen hinchado.
Erupciones cutáneas. Picor/escozor/pinchazos (brazos,
piernas, etc.). Faringitis/garganta irritada: Tos recurrente,
inflamación de mucosas, sequedad. Fatiga Crónica
extenuante. Fonofobia y fotofobia. Intolerancia al frío
con entumecimiento y al calor. Intolerancia al sol. Piel
violácea, cambios de color: falta de buena oxigenación
celular a nivel distal. Sueño repentino e insuperable:
también trastornos del sueño Tinnitus (pitidos en los oídos).
Vértigos paroxísticos, mareos. Visuales, (visión borrosa,
doble, dificultad o imposibilidad de enfocar, irritación ocular,
cuencas de ojos que “queman”).
Además, hay que mencionar también, los síntomas y
signos de los afectados que han estado expuestos a
organofosforados:
Manifestaciones muscarínidas (Sist. Parasimpático,
en general), 1. Árbol Bronquial: Opresión torácica,
broncoconstricción, disnea, aumento de la secreción
bronquial, cianosis. 2. Sistema Gastrointestinal: nauseas
vómito, compresión abdominal, calambres, diarrea,
incontinencia fecal. 3. Bradicardia, estimulación de distintas
glándulas, sudoración, diaforesis (Sit. Simpático, efecto
colinérgico), secrección salibar y lacrimal. 4. Pupilas:
contracción (miosis). 5. Cuerpo ciliar: no se acomoda (visión
borrosa). 6. Vejiga urinaria: incontinencia urinaria.
Manifestaciones Nicotínicas (Sist. Símpatico y Motor)
1. Músculo estriado: temblor musculuar, fasciculación,
calambres, debilidad muscular, incluyendo los músculos
respiratorios.
2. Palidez, taquicardia, aumento de tensión arterial.
Sistema nervioso Central.
1. Depresión del centro respiratorio, con disnea, cianosis y
caída de la tensión arterial.
2. Efectos Psicomotores inespecíficos: intranquilidad,
inestabilidad emocional, insomnio, dolor de cabeza temblor,
sensación de borrachera, debilidad, confusión. Coma con
ausencia de reflejos13.
Problemas físicos.
Esta enfermedad sigue unos patrones que son comunes a
todos los que la padecen, aunque a cada persona le afecta
de forma diferente, en cuanto a sensibilizaciones, grado de
afectación y desencadenantes de los síntomas, que hace
que cada individuo que la sufre sea, de alguna manera, único. Las alteraciones en las mucosas de la garganta, nariz
y oídos, de los bronquios y pulmones suelen ser comunes.
También, la afectación neurológica, con cefaleas y confusión
mental. A medio plazo se altera la función endocrinológica
de hombres y mujeres, tanto la relacionada con órganos
reproductivos, como el incremento de hormonas como la
hormona de crecimiento, paratiroides, y la alteración de
los neurotransmisores a nivel del hipotálamo. Además,
se desarrollan efectos autoinmunes con la presencia de
numerosos tipos de anticuerpos contra tejidos humanos,
como el tiroideo o el tejido conjuntivo.
Afectación Respiratoria de vías altas y bajas: Tos
irritativa. Dolor al tragar. Disnea (sibilantes). Irritación
mucosa bucal y lengua. Irritación y edema de la mucosa
faríngea y nasal. Mucosidad nasal, faríngea y bronquial.
Lagrimeo. Hiperosmia. Afonía.
Afectación Neurológica: Pérdida de memoria. Confusión.
Cefalea frontal. Reflejos disminuidos. Parestesias en
extremidades (adormecimiento). Pérdida de fuerza.
Astenia. Sacudidas musculares. Sensación de pérdida de
equilibrio.
Afectación Músculo esquelética: Dolor articular,
muscular. Calambres en los pies. Rigidez generalizada.
Puntos especialmente dolorosos.
Afectación Cardiaca: Palpitaciones. Taquicardias. Arritmias.
Hipotensión. Hipertensión.
Afectación Gastrointestinal: Digestiones difíciles.
Meteorismo. Diarreas. Vómitos. Calambres esofágicos y
abdominales. Gases fétidos. Halitosis. Sabor metálico.
Afectación Cognitiva: Dificultad de memoria. Dificultad
de concentración. Trastornos del habla. Problemas con
números y letras.
Afectación Hormonal: Ciclos menstruales más cortos,
Metrorragias. Coágulos. Incremento síndrome premenstrual.
Incremento fibromiomas uterinos. Incremento mastopatia
fibroquística. Impotencia masculina.
Afectación Hipotalámica: Hipersecreción de la hormona de
crecimiento (Parasimpaticotonia). Resonancia magnética:
Aumento de la medida de la hipófisis. Desmielinización
sustancia blanca. Alteraciones en la regulación de la
temperatura. Relajación de esfínteres.
La sensibilización neuronal: consiste en una amplificación
de la respuesta a la exposición intermitente y repetida de
estímulos químicos. Es la base orgánica que subyace en
la explicación toxicológica de la pérdida de la tolerancia a
todos los productos que les afectan14.
La SQM afecta más a las Mujeres
Estos productos se acumulan en las células grasas.
Incide sobre todo en mujeres, ya que su proporción
de grasa es mayor, por lo que su cuerpo es un gran
bioacumulador químico, a corto y largo plazo. De ahí el
aumento exponencial en los últimos años de ciertos tipos
de cáncer ligados específicamente a mujeres (mamas,
etc). Aproximadamente un 75% de los afectados son
mujeres, posiblemente debido a disrupciones endocrinas.
Personas en edades entre 30 y 40 y tantos años son los
más afectados, así como niños y otros individuos que son
más susceptibles a los productos que contengan químicos
tóxicos. El tipo de población que se identifica mayormente
con esta condición son: trabajadores industriales, maestros,
enfermeras, ocupantes de edificios enfermos y los que
viven en comunidades con contaminación química.
Tratamiento de la SQM
De momento no existe ningún tratamiento que cure o deje
asintomático al enfermo. En su defecto se puede buscar
alivio y disminución de los síntomas siguiendo una serie de
pautas o recomendaciones médicas que todo especialista
en SQM nacional e internacional aconseja, y que los
afectados incluso antes de que sus médicos se lo indiquen,
a veces llevan a cabo previamente por intuición, para poder
vivir con un mínimo de calidad de vida. Las normas que,
entre otros, recomiendan los especialistas en SQM son:
RECOMENDACIONES Y CUIDADOS PARA
MEJORAR LOS SÍNTOMAS
Con respecto al hogar, es importante renovar el ambiente
diariamente abriendo ventanas en todas las habitaciones.
Es más recomendable vivir en pisos superiores, los
húmedos no son favorables, y no deben exponerse al
aire acondicionado. Evitar los que estén cerca de tráfico
intenso, gasolineras, industrias etc. Es más favorable el
medio rural evitando plaguicidas y líneas de alta tensión,
transformadores eléctricos y antenas de telefonía. Dentro
de casa evitar todos los productos a los que se es sensible,
usando electrodomésticos eléctricos. Los televisores y
pantallas de ordenador es preferible que sean de plasma,
procurar no utilizar secadores, no estar en contacto con
prendas recién traídas de la tintorería o del zapatero. Evitar
la combustión de cualquier tipo de gas en el domicilio.
Si tiene jardín, evitar plantas que polinicen de forma
manifiesta. Fuera del hogar evitar contacto con carburantes,
disolventes, insecticidas, gas, etc. No subir a un coche
nuevo. Si puede leer, no sea la primera en leer el periódico
o libros. Evitar maderas tratadas, aglomerados, vinilo, papel
pintado, resinas, fibra de vidrio, moquetas, colchones de
goma, poliuretano o estireno y mantas asfálticas. Si puede
realizar algún tipo de trabajo, debe avisar que tiene una
SQM, renovar bien el aire del habitáculo, evite impresoras
láser y fotocopiadoras convencionales, mejor las matriciales
o de chorro de tinta y fotocopiadoras de papel térmico o
copiante.
No podrá estar presente si se realizan cualquier
tipo de tareas de mantenimiento.
Para la mejora de su salud es bueno pasear junto al mar
y los baños, pero evite las piscinas. Es preferible usar
agua de botella y que sea de vidrio, consuma bastante
para ayudar a depurar su organismo, evite una dieta
monótona con los alimentos que tolere, evitando los que
le producen síntomas, preferiblemente utilice productos
naturales o ecológicos, coma las frutas sin piel y lave muy
bien el vegetal que se vaya a tomar, para evitar los posibles
tratamientos con insecticidas. Es posible que no tolere a
algunos fármacos o le produzcan efectos secundarios,
sólo utilice los necesarios y a las dosis bajas dentro del
rango terapéutico. Es muy importante dedicar media hora
de ejercicio físico por la mañana y por la tarde adaptado a
su estado de salud que puede ser caminar, los masajes,
los estiramientos suaves y las técnicas de relajación,
pueden ayudarle. Intente dormir 7 u 8 horas cada día. La
terapia cognitivoconductual es de elección para reducir
las manifestaciones de la enfermedad y adaptarse a esta
patología. Se debe controlar anualmente por el endocrino.
El uso de mascarillas con carbón activado, se utilizan
tanto para salir a la calle como para olores en el hogar que
provengan del exterior15.
Consecuencias que acarrea padecer SQM
Las consecuencias son de todo tipo y en todos los campos
del afectado:
Socialmente: el afectado no puede acercarse a la gente,
trabajar, relacionarse, ni llevar un día a día en su casa. Entrar
en bares, cines y demás lugares de ocio, en taxis y cuartos
de baño públicos (por los ambientadores y/o desinfectantes).
Ver películas, porque la falta de concentración impide
seguir el hilo de manera continuada. Escuchar música,
porque la fonofobia (que algunos padecen) crea una fuerte
intolerancia al sonido. No se puede centrar la atención con
la lectura, etc.
En el hogar: un sobre cerrado conlleva la concentración de
tintas con las que se imprimen propaganda, facturas, etc.
Por tanto para abrirlos o leerlos, según el nivel tóxico que
contengan, es posible que necesiten ponerse la mascarilla.
A veces, se aíslan con burlete y cintas carrocero ventanas,
puertas y otros elementos, para evitar que entren olores,
aunque aún así suelen entrar olores y químicos de la
calle, terrazas contiguas y patios interiores (suavizantes y
detergentes de las coladas, productos de limpieza…)
En la calle: Una vez en el exterior el enfermo se pasa
el tiempo esquivando a las personas que fuman, las que
pueden ofrecer peligro porque puedan llevar perfume
y similares. Por ello es frecuente que vayan cruzando
constantemente de acera, para evitar problemas químicos.
Salir a la calle ya es un reto para ellos, pero si además
se encuentran con fumigaciones en parques y arbolado,
cortacésped de gasoleo, vertidos de detergentes en la
vía pública, a primeras horas del día, tras la limpieza de
portales o comercios, y otros muchos tipos de limpieza,
que jalonan cada geografía municipal, en los que se
utilizan productos que no protegen el medioambiente, y
por consiguiente a las personas en general, se les hace
imposible caminar. No digamos ya, cuando pintan los
pasos de peatones o las zonas de aparcamiento cercanos
a su casa. En el mejor de los casos, si tienen conocimiento
de ello, se tienen que recluir en su domicilio, y en el peor,
lo más probable es que se les desencadenan de forma
brusca, una serie de síntomas como nauseas, mareos,
pérdida de equilibrio, confusión mental, descoordinación al
andar, dificultad para hablar, desorientación, etc. Y cuando
tienen la posibilidad de salir disparados para otro lado,
lejos de lo que les está agrediendo, ponen en peligro su
integridad física, al apartarse de forma tan brusca de todo
lo que les está afectando. Este hecho, ha sido tachado por
infinidad de personas como histeria o ansiedad, nada más
lejos de la realidad. Emocionalmente son personas con los
sentimientos a flor de piel, por su situación de indefensión.
La incredulidad por la existencia real de la enfermedad
abarca, en un principio, a médicos o especialistas. Por
eso, muchos de estos pacientes, han sido etiquetados
injustamente de una enfermedad psicosomática, de un
síndrome ansioso depresivo o de absentismo laboral. Los
afectados sólo piden un poco de sentido común y cordura
para poder vivir todos de una forma mejor. Hoy les ha
tocado a ellos, mañana puede ser cualquiera.
Coste vital, emocional y económico: Todo lo anterior,
sumado a lo que supone sobrevivir el día a día, conlleva un
coste vital, emocional, familiar y económico. La fase más
dura es la de aprender a vivir con la enfermedad intentando
conseguir la mejor calidad de vida posible. Actualmente
en España existen pocas unidades de toxicología para
diagnosticar la enfermedad. Por lo que el paciente, tiene que
realizar en muchos casos, un desplazamiento excesivo.
También, por el hecho de padecer una enfermedad que
ocasiona deterioros multisistémicos, se ven obligados a
acudir con frecuencia a consultas médicas especializadas,
en el municipio donde viven. En las cuales, sufren carencias
básicas a la hora de acceder a la sanidad en un ámbito
exento de químicos. Viven luego las consecuencias de la
exposición, ya que son ambientes realmente no aconsejados
para ellos. Se utilizan desinfectantes, medicaciones volátiles
y se realizan fumigaciones y desinfectaciones periódicas.
De la misma manera, se suma también, el desconocimiento
por parte de la mayoría de los profesionales sanitarios, de
cómo actuar ante ellos. Para ello, es preciso que éste sea
considerado como un problema de salud pública y afrontarlo
como tal.
Con respecto al coste económico, la lucha administrativa
a la que tienen que hacer frente, les supone juicios,
abogados, procuradores, etc., así como los tratamientos
paliativos que no entran en el sistema sanitario público, o
la alimentación ecológica que tienen que llevar, etc. Por
lo que el pago que tienen que desembolsar, les resulta
bastante gravoso. Esta misma dificultad la encontramos en
los procesos judicia-les de incapacidad, con el agravante
añadido de que la carga de probar las limitaciones
funcionales recae sobre el trabajador, sobre el enfermo,
que tiene que “vencer” la calificación negativa previamente
realizada por el Instituto Nacional de la Seguridad Social.
A esto se suma un sentimiento de desprotección ante
las administraciones que, lejos de buscar soluciones para
encauzar sus problemas, intentan trasladar la situación
de unos a otros lavándose las manos, en el mejor de los
casos; o negando lo evidente y mirando para otro lado, en
el peor. Sin embargo, a pesar de haber recorrido un duro
y espinoso camino, han conseguido levantarse cada vez
que les ponían zancadillas, en una lucha sin cuartel, donde
han aprendido a defenderse y a hacerse fuertes. Y eso ha
sido gracias a que siempre han tenido una mano en la que
apoyarse, la mano de maridos, esposas, o familiares, que
han estado de forma incondicional en todos los momentos,
mejores, peores o imposibles de la enfermedad, dándoles
todo el cariño y cuidados que necesitaban en cada momento.
Pero también, agradecen de corazón, a todas aquellas
personas y profesionales de la salud, que les han mostrado
su calidez y generosidad de trato, manifestando toda su
humanidad cuando han estado con ellos, sin cuestionar en
ningún momento lo que les estaba pasando, porque ha sido
muy importante para ellos.
No pueden hacer ningún plan de futuro: Aunque los
toxicólogos intentan aclarar muchos conceptos de una
enfermedad que aún plantea muchas preguntas sin
respuesta, saben que tiene su origen en el uso, cada vez
mayor, de productos químicos en nuestra viada cotidiana,
dónde la comida no está exenta de ellos, y si además
sumamos la contaminación ambiental, puede derivar en
una Sensibilidad Química Múltiple. Por lo que el afectado se
tiene que resignar al día a día, ya que nunca puede saber
en que momento o circunstancia puede agredirle el olor
asesino, de forma inesperada, y echar al traste cualquier
plan que se haya concebido previamente. Cuando se
deciden a valorar cosas tan sencillas como es el darse unpaseo, o el día que se sienten algo mejor, hacer un viaje
pequeño para ver a los hijos, los nietos o la familia (los que
pueden), nunca saben lo que les puede ocurrir.
¿Por qué la SQM no es más conocida y
reconocida?
En este aspecto hay dos puntos importantes a valorar:
• La SQM no es una enfermedad rara: es una “enfermedad
emergente” aún infradiagnosticada por falta de
expertos (la confusión da como resultado diagnósticos
erróneos encasillando sus síntomas como producto
de “sensibilidades a”, intolerancias, efectos adversos,
alergias, trastornos psiquiátricos, hipocondrías, etc.)
• La SQM no es una “enfermedad invisible”: es una “enfermedad silenciada”, pues de manera directa
cuestiona la supuesta sociedad del bienestar, pero
sobretodo a la todopoderosa industria química. De
hecho, a pesar de la repercusión que esta enfermedad
supone en la vida del enfermo, no ha sido reconocida en
España. El no reconocimiento oficial de la Sensibilidad
Química Múltiple supone su NO EXISTENCIA para
acceder a ayudas y recursos, incapacidades laborales,
reconocimiento de accidentes laborales (son habituales
las SQMs que sobrevienen como consecuencia de una o
varias fumigaciones en el puesto de trabajo), subvenciones
para su estudio, interés para su investigación, etc. La
Sensibilidad Química Múltiple, es una “enfermedad
emergente ambiental” aún catalogada como “síndrome”.
Sin embargo, la SQM ha sido reconocida oficialmente
en 2009 en Japón en el CEI 10 como “enfermedad
Física”. Por delante de esta se encuentran sin embargo
ya países que han creado recursos específicos para
este enfermo e incluso la han incluido en la Clasificación
Internacional de Enfermedades (CIE) de su Sistema
Nacional de Salud, como es el caso de Alemania, (que
también se define como enfermedad física), a la que se
ha unido Austria en 2009 en el ICD 10, Codigo T78,4;
otros que están debatiéndolo en su Parlamento (caso de
Italia), y muchos más han tomado medidas al respecto
más o menos oficiales (Canadá, países nórdicos…). De
hecho, tanto entre los especialistas en SQM como en la
Resolución del Parlamento Europeo de 4 de septiembre
de 2008 sobre la Revisión intermedia del Plan de Acción
Europeo sobre Medio Ambiente y Salud, 2004-2010
(2007/2252(INI) , la engloban a la “Hipersensibilidad
Química Múltiple” dentro de “el número creciente de
enfermedades vinculadas a factores medioambientales” y la “medicina del medio ambiente”.
Plan de Cuidados Hospitalarios a
Pacientes con Sensibilidades Químicas
Múltiples SQM.
1. Asignar el paciente a una habitación privada, con
presión negativa, si disponible. No utilizar habitaciones
recientemente pintadas.
2. Colocar en la habitación un kit de alergia al Látex.
3. Eliminar envases cortantes y reemplazarlos por
nuevos.
4. Solicitar una botella de peróxido de hidrogeno, o
Betadine, para usar como preparación de la piel en
iniciaciones IV y flebotomías.
5. Colocar sabanas libres de alergenos (SQM) en la cama.
6. Se precisa asesoramiento completo en el caso de
pacientes que especifican que están afectados de
SQM. El historial médico puede ser extenso ya que
la SQM afecta a varios sistemas. Nota: Los afectados
de SQM son expertos en conocer sus necesidades y
requerimientos relacionados con su enfermedad, por lo
que es importante involucrar al paciente en el desarrollo
de su plan de cuidados
7. Tomar nota cuidadosamente de las sensibilidades
ambientales, alergias alimentarias y medicamentosas y
sus reacciones. Anotar cómo el paciente hace frente a
su SQM ya que varía en función de sus sensibilidades
específicas actuales. Incluir que equipo especial usan,
sus medicaciones o reme-dios habituales, las medidas
alternativas u oxigeno.
8. Colocar una cinta roja y rotularla Sensibilidad Química
Múltiple (SQM).Seguir las prácticas standard para
marcar la ficha de alergias, etc.
9. Indicar que el paciente tiene SQM en su hoja de dieta.
10. Colocar una señal en la puerta especificando: “Contacte con la sala de enfermeras antes de entrar en
la habitación del paciente”.
Cuidado del paciente:
Observar los siguientes síntomas en el paciente
Fatiga, Pérdida de capacidad de secuencia, Pérdida
de memoria lógica, Depresión Sollozos, nerviosis-mo,Dolor de cabeza, Falta de motivación, Dolor de pecho,
Problemas visuales, Dolor en las articulaciones, Problemas
auditivos Dificultades digestivas, Vértigos, Erupciones o
enrojecimiento, Desordenes con el sueño, Sensibilidad
al frio o al calor, Edema, Nausea, Desorientación
Entumecimiento de extremidades, Confusión, Salivación,
Irritabilidad Sinusitis, Ronquera, Palidez, Pérdida de
coordinación, Anemia.
* Informar al médico de cualquier síntoma manifestado
por el paciente.
* Consultar al Dietista Clínico las necesidades dietéticas.
Anotar las necesidades dietéticas del paciente en el
historial clínico para futuras referencias.
* Farmacia debería disponer de un kit de reacciones de
SQM.
* Si el paciente es admitido en otras instalaciones, se
podría contactar con Farmacia y pedir el envío del kit
para la duración de la estancia del paciente
* Permitir al paciente disponer de sus propios productos
alimenticios tolerados y suplementos dietéticos.
* Favorecer el uso de respiradores personales y otros
métodos de protección durante su estancia.
Seguridad del paciente
1. Resaltar la importancia de que todos los empleados del
hospital y los visitantes contacten con la enfermera del
paciente antes de entrar en su habitación.
2. Mantener siempre al paciente aislado de otros pacientes
y sus visitas.
3. Transportar al paciente con máscara P95 (disponible
en el kit de alergia al látex) o respirador personal.
4. El personal que cuida del paciente debe abstenerse
de utilizar perfumes, lociones perfumadas, lacas para
el cabello, champú perfumado, desodorantes u otros
productos perfumados y utilizar únicamente jabón sin
perfume para lavarse las manos. El personal debe
ser consciente que los jabones para la ropa y los
suavizantes que usan para lavar sus uniformes afectan
al paciente, así que deben evitar utilizarlos cuando
tengan que cuidar a estos pacientes.
5. Utilizar guantes hipoalergénicos, no de látex, antes de
entrar en la habitación.
6. Informar a los familiares del paciente y visitantes de no
llevar plantas ni flores a la habitación.
7. Limitar periódicos en la habitación del paciente.
8. Utilizar los productos alternativos sugeridos relacionados
en la tabla, si el paciente puede tolerarlos.
Intervenciones de emergencia
- Si se conoce, eliminar el objeto o la persona ofensiva
causante de la habitación del paciente.
- Si es necesario, sacar al paciente de la habitación para
tener aire fresco al exterior del edificio.
- Utilizar carbón y bicarbonato para absorber y eliminar
olores de la habitación. Abrir la ventana si es posible.
- Consultar el protocolo de emergencia personal del
paciente para reducir o diluir reacciones a químicos
(agua, alimentos, bicarbonato, tri-sales, etc.). Pedir el
kit de reacciones de SQM de Farmacia.
- Comunicar y cooperar con el paciente, siempre que
esto sea posible, ya que el paciente normalmente sabe
lo que le es de ayuda.
Educación del paciente
- Dialogar con el paciente/familia si el paciente ha sido
diagnosticado de SQM recientemente. Informarles que
pueden contactar con grupos de soporte
- Tranquilizar al paciente en su condición de sensitivo a
productos químicos.
Documentación
- Documentar SQM en el historial clínico del paciente, en
la cubierta de la carpeta, en los registros de medicación
y en el sistema electrónico (cuando disponible).
- Documentar puesta en práctica / modificación /
finalización de protocolos.
- Documentar signos vitales en el archivo apropiado16.
Productos alternativos: Apéndice 1
Hacia los hospitales ecológicos
Los hospitales son establecimientos destinados a
proporcionar una asistencia médico-clínica desarrollando
funciones preventivas, rehabilitadoras, formativas y
de investigación. Desgraciadamente, junto a estas
funciones beneficiosas, provoca efectos no deseables
que en términos muy amplios podríamos denominar
contaminación hospitalaria. En realidad, un hospital es
un ambiente de riesgo. De forma esquemática podríamos
clasificar estos riesgos en biológicos, físicos, químicos,
organizativos y sociales. Toneladas de desinfectantes
son innecesariamente utilizadas para la limpieza de las
superficies de los hospitales, consiguiendo solo acabar
con un pequeño número de bacterias patógenas. Los
desinfectantes químicos, especialmente enólicos, son no
solamente tóxicos para los microorganismos, sino también
para los pacientes, personal y el medio ambiente. Muchos
elementos hospitalarios, como pueden ser las bolsas de
sangre. Por ejemplo, el DEHP, uno de los ftalatos más
peligrosos según los estudios realizados, llega a integrar
entre el 20 y el 40% de la composición de muchos de estos
y otros útiles sanitarios. Se han descrito diversos problemas
sanitarios en niños con ventilación artificial, enfermos que
se sometían a diálisis, y otros pacientes hospitalarios
expuestos de diversas formas. Debemos tener presente
que los estudios realizados con personas muestran datos
muy preocupantes. Así, por ejemplo, aquellos que muestran
la ligazón que parece existir entre la detección de altos
niveles de ftalatos y problemas como la telarquia, o como la
endometriosis que castiga a tantas mujeres en el mundo.
En algunos hospitales y centros sanitarios han surgido
iniciativas para poner solución a los problemas ambientales
generados por la gestión interna. Además, los usuarios
testigos de esas buenas prácticas actúan de difusores para
el resto de ciudadanos ya que no podemos olvidar que un
centro sanitario es visitado diariamente por mucha gente.
Como ejemplo, en España, el servicio de Salud Andaluz
es pionero en la agestión ambiental, entre las medidas que
introduce están, reducir el PVC, (de sueros y sondas), el
gluteraldehído, reducción en luz y agua, ofrecen comida
ecológica para los pacientes y todos los productos de
limpieza ecológicos. El servicio Andaluz es pionero en
implantar la norma ISO y uno de los primeros en instaurar
algunas de estas medidas, con un sistema integral de
gestión ambiental común.
Resultados
Entender el impacto que las exposiciones ambientales
pueden provocar en al pérdida de la salud de la población,
es más que una prioridad, porque ya están repercutiendo.
El número de personas afectadas por enfermedades
ambientales supera ya el 10% de la población. Según estimaciones de 2007 de los Dres. Fernández-Solà y Nogué Xarau del Hospital Clinic de Barcelo-na, jefes de la Unidad
de Fatiga Crónica y de la de Toxicología respectivamente.
En el mismo sentido se decantaba ya en 2005 el Dr. Arturo
Ortega, médico forense y profesor de la Universidad Rovira
i Virgili. Son víctimas de una sociedad que ha ignorado
sus niveles de toxicidad. Hemos alterado demasiado sus
procesos beneficiosos para el ser humano. Actualmente,
se habla ya de un 16% de personas que están teniendo
reacciones entre leves y muy graves, al exponerse a
muchas de las sustancias tóxicas que utilizamos de forma
cotidiana.
Son más de cien mil las sustancias que bloquean o
impiden el normal funcionamiento de los sistemas. Ya no
es normalmente un ataque sino una invasión a la que nos
enfrentamos. La defensa es muy difícil cuando los atacantes
son invisibles y las leyes de protección son insuficientes.
Se estima que alrededor del 20% de la incidencia total de
enfermedades en los países industrializados se debe a
factores medioambientales. Vivimos más pero aumenta sin
cesar el número de enfermedades crónicas, los problemas
neurológicos, el cáncer, el autismo, el asma, las alergias,
la hiperactividad, las enfermedades autoinmunes… y todo apunta a que el uso de químicos tóxicos es la
primera causa o desencadenante de la mayoría de las
afecciones. Están en el medio ambiente, en el agua, en
el aire, en los alimentos, (más de un 90% de las dioxinas
entran en el cuerpo humano a través de los alimentos).
Es prioritaria una vigilancia sobre alimentación. En los
Tratados Hipocráticos encontramos: “Que la comida sea tu
alimento y el alimento tu medicina”. Las pequeñas dosis de
químicos tóxicos hacen daño a nuestra salud física, mental,
emocional, anímica y social. Galeno expresó en su época: “El médico sólo es el ayudante de la naturaleza”. Ya no es
sostenible la teoría de inocuidad de las pequeñas dosis.
Muchos estudios reconocen que su peligrosidad para los
organismos vivos es alarmante. “La tierra tiene una piel, y
esa piel tiene enfermedades. Una de esas enfermedades
se llama hombre” (Nietzsche.).
Discusión
La Medicina Ambiental es una Especialidad que se
necesita con urgencia, se debe atender al impacto en la
Salud de la exposición a agentes de tipo físico y químico,
poniendo especial atención en aquellos introducidos en el
medio ambiente por la actividad humana. Los profesionales
de la salud tienen un papel protagonista en ese esfuerzo,
y ello conlleva el compromiso de este colectivo con el
conocimiento, en su más amplio sentido, de la realidad.
En países como Alemania, Luxemburgo y Francia, se
ha avanzado mucho en la concienciación social sobre el
problema y en la formación de profesionales médicos en
el diagnóstico, tratamiento y prevención de dolencias
relacionadas con el medio ambiente. Sin embargo, en
España estas dolencias no están reconocidas oficialmente,
no existen suficientes médicos que dominen el tema y no
hay conciencia social al respecto. La Academia Europea
de Medicina Ambiental sostiene que una de las causas de
dicha situación es: la falta de profesionales interesados,
sensibilizados y especializados en medicina ambiental.
Hasta ahora, la investigación en Salud-Enfermedad, no
ha exigido de antemano la posibilidad de curación para
la propuesta del estudio de entidades nuevas (ej. SIDA).
Sin embargo, atender al estudio de dolencias como la
Sensibilidad Química Múltiple, el Síndrome de Fatiga
Crónica o la Fibromialgía, de difícil manejo terapéutico,
las descalifican para ser estudiadas y reconocidas como
enfermedad.
Es necesario que tomemos conciencia del factor ambiental
y de la repercusión de su deterioro. Cuyo objetivo final sea
evitar nuevos impactos para la salud de la población, y para
que repercuta en el alivio de las personas afectadas.
En definitiva, hay que buscar un balance entre la salud
humana, la ecología y el bienestar socioambiental. El
enfoque ecosistémico, contempla un enfoque holistico,
que trata de adecuar dos propósitos: que el ser humano
se encuentre en el centro de nuestras preocupaciones
sobre el desarrollo, y, que esto se logre asegurando la
sustentabilidad de los ecosistemas que habitamos. Miquel
Porta dice en algunos de sus artículos “salud en todas las
políticas” y añade: “circulando por la sangre e impregnando órganos y tejidos, los contaminantes orgánicos persistentes
forman parte de nuestras vidas”. “hagámoslo por nuestra
descendencia”
Que grandes capas sociales nos hayamos beneficiado, en
cierta medida, de algunas tecnologías químicas no es razón
para aceptar a ciegas todas sus implicaciones. La escasa
conciencia social sobre los niveles reales de contaminación
ambiental y humana se debe en buena medida, a la escasez
de estudios con una buena representatividad geográfica
y poblacional. No basta con estudios parciales: son
necesarios sistemas de información ambiental completos. El
desequilibrio existente entre la abundancia de indicadores
poblacionales socioeconómicos – de determinada índole – y la ausencia de indicadores poblacionales sobre las
concentraciones de residuos ambientales en humanos es
impropio de una sociedad democrática postindustrial.
Conclusiones
Se hace necesaria una ética que pueda abordar los dilemas
derivados de la crisis ambiental. También a la teoría y
práctica de valorar, corregir, controlar y evitar aquellos
factores en el medio ambiente que potencialmente pueden
perjudicar la salud de generaciones actuales y futuras. Los
contaminantes medioambientales están dañando nuestra
salud, por lo que es prioritario estudios sobre los niveles
de exposición en la población, para prevenir sus efectos
a través de políticas institucionales. El no reconocimiento
oficial de la Sensibilidad Química Múltiple supone su NO EXISTENCIA para acceder a ayudas y recursos,
incapacidades laborales, reconocimiento de accidentes
laborales, etc. La Sensibilidad Química Múltiple, es una
enfermedad ambiental emergente que no está reconocida
como enfermedad en España, y aún infradiagnosticada
por falta de expertos. Es una enfermedad silenciada, pues
de manera directa cuestiona la supuesta sociedad del
bienestar. Sin embargo, está reconocida en muchos países
como enfermedad física y el Parlamento Europeo, como
enfermedad ambiental. Afecta más a mujeres porque su
proporción de grasa es mayor que en el hombre. Existe una
falta de recursos específicos para este tipo de enfermos y se
desconocen los cuidados, tanto en la atención ambulatoria,
como en la atención hospitalaria.
El objetivo final de los centros sanitarios, debería ser,
preservar la salud de las personas, sobre todo dentro de los
centros, evitando los químicos. Al igual que otras actividades
humanas, producen residuos, vertidos y emisiones que
provocan efectos indeseables para la salud humana. Por
lo tanto, se debería buscar la manera de minimizar los
impactos producidos y hacer un uso más eficiente de los
recursos.
Bibliografía
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Agustí y Xavier de la Fuente Brull. Med Clin (Barc).
4. Pilar Muñoz Calero Pediatra, estomatóloga, especialista
en adicciones, Presidenta de la Fundación Alborada.
Curso de iniciación a la Medicina Ambiental. Una
nueva relación de la Salud con la Naturaleza. Facultad
De Medicina De La Universidad Autónoma De Madrid
Organiza: Fundación Alborada. o
5. Estefanía Blount Directora de Medio Ambiente de ISTAS
6. Nicolás Olea Laboratorio de Investigaciones Médicas
Hospital Clínico. Universidad de Granada . Gac Sanit
2002;16:261-7
7. M. Pombo, L. Castro Unidad de Endocrinología Pediátrica,
Crecimiento y Adolescencia. Departamento de Pediatría
Hospital Clínico Universitario. Facultad de Medicina.
Universidad de Santiago de Compostela. XXVII Congreso
de la Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica.
Gac Sanit. 2002;16: 250-6. Sanit [revista en la Internet].
2002 Jun [citado 2009 Jul 19] ; 16(3): 650-656
8. Miquel Porta Serra Presidente de ‘Científicos por el
Medio Ambiente’ (CiMA). Quadern CAPS( / 2004 / n.° 3.
Concentraciones de compuestos tóxicos persistentes
(CTPs)en la población general española: información
disponible y posibles estudios para un diagnóstico de
la situación. Gaceta Sanitaria 2002; 16 (3): 257-266
Director del Grupo de Investigación “Epidemiología
Clínica y Molecular del Cáncer”, Institut Municipal
d’Investigació Mèdica, Instituto Municipal de Asistencia
Sanitaria (IMIM-IMAS). Gaceta sanitaria 2008 mayo,
junio; (22-3); 248-66; PMD 18579052
9. L. Patricia BUSTAMANTE-MONTES1,2, María
Magdalena GARCÍA-FÁBILA1,Evaristo MARTÍNEZROMERO3,
Flavio VÁZQUEZ-MORENO4, Sergio
MUÑOZ-NAVARRO5, Miguel Ángel KARAMCALDERÓN1,
Ramón OZORNO-TORRES6 y Víctor
Hugo BORJA-ABURTO7 1Universidad Autónoma del
Estado de México, Facultad de Medicina y Facultad
de Química, Paseo Tollocanesq. Jesús Carranza y
Colón, Toluca 50180 Edo. de México, México 2Instituto
Nacional de Salud Pública. Av. Universidad 655, Santa
María Ahuacatitlán, Cuernavaca 62508 Morelos,México
3. Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, Paseo
Cuauhnáhuac 8532 Progreso, Jiutepec, Morelos, México
4Instituto Mexicano de Petróleo, Eje Lázaro Cárdenas
152 12º piso, México D.F. 07730, México. 5.Universidad
de la Frontera, M Montt 112 Temuco, Chile. 6.Instituto
Mexicano del Seguro Social, Josefa Ortiz de Domínguez
Sur esq. Morelos Toluca 50000 Edo. De.México, México.
7. Instituto Mexicano del Seguro Social. Centro Médico
Nacional Siglo XXI, Edificio “C” 5 piso Av. Cuauhtémoc
No. 330 Col. Doctores 06725, D.F. México. Rev. Int.
Contam. Ambient. 21 (2) 63-69, 200
10. Francisco Vargas Marcos Subdtor. Gral. de Sanidad
Ambiental y Salud Laboral. D. G. Salud Pública y
Consumo. Ministerio de Sanidad y Consumo.
11. El Comité Científico de Toxicidad, Ecotoxicidad y del
Medio Ambiente de la Unión Europea (CSTEE) de la
SANCO (antes DG XXIV)
12. Santiago Nogué. Sección Toxicología Clínica. XII
Jornadas Nacionales de Toxicología Clínica. Hospital
Clinic Barcelona
13. Xavier Guardino Solá. Ordi Obiols Quinto INSTITUTO
NACIONAL DE SEGURIDAD E HIGIENE EN EL
TRABAJO. CENTRO NACIONAL DE CONDICIONES
DE TRABAJO.
14. Carma Valls i Llobet. Médica endocrina. EFECTOS
SOBRE LA SALUD A CORTO Y MEDIO PLAZO DE
LA UTILIZACIÓN DE SUSTANCIAS QUÍMICAS EN
EL MEDIO AMBIENTE. Directora del Programa “Dona,
Salut i Qualitat de Vida” del CAPS(Centro de Análisis
y Programas Sanitarios interesados en contribuir alintercambio de ideas, a la reflexión y a la investigación,
en torno a los problemas relacionados con la salud).
15. David Thompson PLAN DE CUIDADOS HOSPITALARIOS
A PACIENTES CON SENSIBILIDADES QUÍMICAS
MÚLTIPLES (SQM) “Multiple Chemical Sensitivities-
Care of Patientes With” Health Region Red Deer, Alberta,
Canadá 29 de octubre 2008.
16. Antonio Dueñas Laita. Unidad Regional de Toxicología
Clínica, Hospital: Hospital Universitario Río Hortera.
Profesor Titular de Universidad de Valladolid
Tabla II.
Principales compuestos químicos y situaciones
ambientales potencialmente sensibilizantes, detectadas
en una serie de 52 pacientes evaluados en una la Unidad
de Medicina Interna y Toxicología del Hospital Clínic de
Barcelona.
Agentes químicos intolerados N.o de pacientes (%)
Productos de limpieza del hogar
(lejía, amoníaco, salfumán, zotal) 42 (80%)
Colonias, cremas corporales, jabón, gel de baño,
cosméticos, laca y perfumería 39 (75%)
Disolventes, acetona, barnices y pinturas 26 (50%)
Ambientadores para el hogar o locales comerciales 13 (25%)
Detergentes 13 (25%)
Humo tabaco 11 (21%)
Suavizante para la ropa 11 (21%)
Humo de incendio o de la cocción de alimentos 10 (19%)
Insecticidas en spray 7 (13%)
Gasolina, asfalto 7 (13%)
Bebidas alcohólicas 5 (13%)
Betún 4 (8%)
Pegamento 4 (8%)
Tinta (periódicos y revistas) 4 (8%)
Principales intolerancias ambientales
Exposición solar 15 (29%)
Exposición a ondas eléctricas (redes o conducciones de
electricidad, electrodomésticos) 5 (10%)
Ondas magnéticas (microondas, aparatos de electromedicina,
telefonía, electroimanes) 3 (6%)
Ondas sonoras (ruido intenso o persistente) 3 (6%)
Percepción de actividad sísmica 1 (2%)
Tabla IV.
Cuestionario QEESI (Quick Environmental Exposure and
Sensitivity Inventory) de evaluación de la sensibilidad
química múltiple.
Escala 1. Exposición inhalatoria (rango 0-100)
Cada ítem se puntúa de 0 a 10 en función de la presencia
de síntomas al exponerse a estos productos
1. Humos procedente del tubo de escape de los coches
2. Humo del tabaco
3. Insecticidas
4. Vapores procedentes de una gasolinera
5. Pinturas o disolvente de pinturas
6. Lejía y otros limpiadores y desinfectantes domésticos
7. Perfumes y ambientadores
8. Alquitrán
9. Esmalte de uñas, quitaesmalte o laca para el pelo
10. Moqueta nueva, cortina de plástico nueva o el interior
de un coche nuevo
Escala 2. Exposición no inhalatoria (rango 0-100)
Cada ítem se puntúa de 0 a 10 en función de la presencia
de síntomas
1. ¿Cómo me siento al beber agua corriente del grifo?
2. ¿Cómo me siento al comer azúcar, pizza, comida grasa,
leche, carne, cebolla, ajo, alimentos cocinados en una
barbacoa, comida muy especiada o con glutamato?
3. ¿Cómo me siento si no puedo comer?
4. ¿Cómo me siento después de comer?
5. ¿Cómo me siento después de tomar café, té, coca-cola
o chocolate?
6. ¿Cómo me siento si no como o bebo mi cantidad “habitual” de café, té, cocacola o chocolate?
7. ¿Cómo me siento si bebo cerveza, vino o cava?
8. ¿Cómo me siento si mi piel contacta con textil, joyas,
cremas corporales o cosméticos?
9. ¿Cómo me siento si tomo un antibiótico o un analgésico,
o si me ponen una vacuna?
10. ¿Cómo me siento si me expongo al polen de los árboles,
al polvo o a la picadura de un insecto?
Escala 3. Gravedad de los síntomas (rango 0-100)
Cada ítem se puntúa de 0 a 10 en función de la presencia
de síntomas
1. Tengo problemas con mis músculos o mis articulaciones
2. Los ojos me queman o están irritados. Me cuesta
respirar, tengo tos, mucha mucosidad o infecciones
respiratorias
3. El ritmo de mi corazón es irregular, tengo palpitaciones
o malestar en el tórax
4. Tengo dolor de estómago, calambres en los intestinos,
se me hincha la barriga, tengo náuseas, diarrea o
estreñimiento
5. Tengo problemas para pensar, me cuesta concentrarme,
no recuerdo las cosas, me desoriento, me cuesta tomar
decisiones
6. Me siento nervioso, irritable, deprimido, tengo ataques
de ira, he perdido la motivación por cosas que antes me
interesaban
7. Tengo problemas de equilibrio y coordinación, las
piernas se me duermen, me cuesta fijar la mirada
8. Tengo dolor de cabeza
9. Me salen erupciones en la piel, urticaria o tengo la piel
muy seca
10. Tengo dolor en el bajo vientre, tengo que orinar muy
frecuentemente, me urge orinar. Si es usted mujer,
¿tiene trastornos en relación con la regla?
Escala 4. Identificación de la exposición (rango de 0-10)
Cada ítem se puntúa como 0 (no hay exposición) o 1
(hay exposición)
1. Fumo, por lo menos, una vez por semana
2. Bebo cerveza, vino, cava, whisky, ron, ginebra u otras
bebidas alcohólicas, al menos una vez por semana
3. Tomo café, cortado, café con leche, té o coca-cola, al
menos una vez por semana
4. Me pongo perfume, laca para el pelo, colonia,
desodorante o after-shave, al menos, una vez por
semana
5. En mi casa o en mi lugar de trabajo, se ha realizado una
fumigación con insecticidas en los últimos 12 meses
6. En mi trabajo o en otras actividades, estoy expuesto a
productos químicos, humos, gases o vapores
7. En mi casa hay personas que fuman
8. Mi cocina funciona con gas natural, o gas butano o gas
propano
9. Utilizo suavizante para la ropa de vestir o de la cama
10. Tomo, al menos una vez por semana, alguna pastilla
de cortisona, antiinflamatorio, analgésico con receta,
antidepresivo, ansiolítico, hipnótico o alguna droga
Escala 5. Impacto de la hipersensibilidad sobre las
actividades de la vida
diaria (rango 0-100)
Cada ítem se puntúa de 0 a 10 en función de los cambios
realizados
1. Ha hecho modificar lo que como habitualmente
2. Ha reducido mi capacidad para ir al trabajo o a la
escuela
3. Me ha obligado a cambiar algunos muebles de mi casa
4. Me ha obligado a hacer cambios en la ropa que elijo
para vestirme
5. Ha modificado mi capacidad para viajar a otras ciudades
o conducir el coche
6. Me ha hecho cambiar la elección de mis productos de
aseo personal
7. Ha reducido mi capacidad para encontrarme con otras
personas en restaurantes, iglesias u otros lugares de
reunión
8. Ha modificado mis hobbys
9. Ha modificado mi relación con mi pareja o mi familia
10. Ha reducido mi capacidad para limpiar la casa, planchar
u otras actividades rutinarias
Modificada de Miller et al2

ISSN 1989-3884
Rev. enferm. CyL Vol 2 - Nº 1 (2010)
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