La Vanguardia | 2 d'abril de 2007 (pàg 29)
Fuente|la vanguardia
Redacción|Fibromialgia.nom.es
Gracias a Elisenda por su colaboración en el envio de la noticia
Si hay algo peor que estar enferma es que además te culpabilicen de tu
situación y que te acusen de mentirosa", cuenta con una mezcla de
tristeza y rabia Helena Rovira, una mujer de 37 años de Sant Pere de
Ribes a la que los médicos diagnosticaron fibromialgia hace tres años.
Después de recibir la noticia cayó en un cuadro depresivo y, aunque
asegura que intentó volver a trabajar y peregrinó por una infinidad de
médicos para tratar de curarse, le indicaron que debía iniciar los
trámites para conseguir la invalidez. Ha sido en medio de este proceso
cuando se ha encontrado con una actitud que califica como mínimo de
"sorprendente" por parte de una inspectora médica del Institut Català
d'Avaluació Mèdica (ICAM), que la visitó el pasado 5 de marzo.
"Después de ver los informes de los diversos médicos que me han
tratado, y pese a tener un documento del Departament d'Acció Social i
Ciutadania en el que me atribuyen una incapacidad del 48%, me dijo que
lo que me pasa es que estoy empanada de médicos y medicamentos",
explica. El tono de la conversación "fue subiendo y me llegó a culpar
de lo que me pasa". Tras una primera baja de 18 meses que inició en
mayo del 2004, Helena pasó por primera vez por un inspector del ICAM y
asegura que le trató "correctamente". En esa ocasión la calificaron de
apta para trabajar, "pero no recurrí porque yo quería intentarlo de
nuevo. No aceptaba mi enfermedad y quería ser la de antes". Cambió su
puesto de auxiliar de administrativa en el Departament de Governació
por uno similar en el Consell Comarcal del Garraf "para estar cerca de
casa". Pero al cabo de un mes tuvo que volver a coger la baja. "El
médico me dijo que ya era suficiente, que no podía machacarme más y
que era hora de afrontar lo que me había tocado", recuerda. Aceptar
que sufría fibromialgia le resultó difícil, y más siendo tan joven:
"Yo era una mujer muy activa y cuando ves que hay días en los que
apenas puedes moverte se te cae el mundo encima, piensas que sólo eres
un estorbo", dice. Por eso, cuando ya lo había asumido le chocó que la
inspectora le diese a entender que "la fibromialgia no existe", añade.
Durante la visita, después de revisar los documentos médicos que
aportaba Helena, la inspectora comenzó a proferir frases como: "¿No te
da vergüenza hacer lo que haces?", o "si estuvieras en África y
tuvieras que andar kilómetros para buscar agua para tus hijos, ¿no lo
harías? Si en África no existe la fibromialgia, ¿por que aquí sí?",
siempre según la versión de Helena. "Acabó por espetarme que estaba
somatizando el dolor y que lo que tenía que hacer era espabilar y
ponerme a trabajar", concluye. Esta mujer afirma sentirse "vejada" y
ser víctima de "un trato denigrante".No pretende que sancionen a la
inspectora y matiza que no le importa si le conceden la invalidez o
no, "lo único que exijo es que no se maltrate psicológicamente a
nadie, que ninguna persona tenga que volver a pasar el mal trago que
yo pasé".
Su hermana Carme, que la estaba esperando, afirma que cuando Helena
salió de la consulta con la inspectora se asustó por el estado en que
se encontraba. "No paraba de temblar y de llorar, así que decidí ir a
hablar con la doctora y preguntar qué había ocurrido". Su respuesta la
dejó helada: "Me contestó que en torno a la fibromialgia hay un gran
negocio médico y que mi hermana no había hecho lo suficiente para
ponerse bien, que tenía que espabilar".
A raíz de lo sucedido ambas decidieron presentar una queja al Síndic
de Greuges, al Departament de Salut y al Col•legi de Metges de
Barcelona para que tomen las medidas oportunas. Desde el Departament
de Salut informan que la inspectora médica en cuestión admite "haber
dicho algunas de las frases" que Helena menciona, pero matizan que "lo
hizo sin ánimo de ofender y para desdramatizar la situación". Sin
embargo, Helena vivió esos comentarios como una humillación y más allá
de las palabras le queda la preocupación de que un inspector médico
"no considere la fibromialgia una enfermedad, o que no la tome lo en
serio que la tendría que tomar".
Pese a las campañas que se están realizando para informar sobre esta
enfermedad, Helena considera que aún "falta sensibilización, incluso
entre los propios profesionales, algunas personas todavía nos ven como
unos vagos o unos cuentistas".
Otro de los frentes en los que pretenden batallar es en el del trato
que dan los inspectores médicos a los enfermos que acuden a la
entrevista. "Mi médico me comentó que no es la primera noticia que le
llega de un trato vejatorio. Alguien tendría que parar esto porque
estos inspectores deben limitarse a realizar un examen objetivo de la
situación de una persona, no a machacar ni acusar de nada al paciente".
La sección de cartas al director de LaVanguardia también se ha hecho
eco de quejas como ésta.
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