Mayor adherencia y menor abuso terapéutico, retos en fibromialgia

Conocer los efectos secundarios y la importancia de seguir la prescripción, claves para evitar el abandono y el uso inadecuado de medicamentos

Correo Farmacéutico - 18-09-2006

La fibromialgia aún no cuenta con una terapéutica curativa, por lo que sus objetivos se centran en abordar los diferentes aspectos y síntomas que conforman la enfermedad, según afirma una revisión de la patología publicada en el último Boletín de Información Farmacoterapéutica de Navarra.

Mª José R. Chamizomjrodriguez@recoletos.es

Esta característica convierte al fibromiálgico en un paciente polimedicado "sin que él mismo ni el profesional que le trata puedan discernir la utilidad de los medicamentos que está recibiendo y sí la extrema dificultad que entraña retirarlos", afirma la guía, y transforma al farmacéutico en un elemento fundamental tanto para conseguir adherencia a dicho tratamiento como para evitar que se caiga en la dependencia de ciertos fármacos.

Para Javier Gorricho, del Servicio de Prestaciones Farmacéuticas del Servicio Navarro de Salud y uno de los dos autores de la revisión, "uno de los problemas que aparece en los pacientes fibromiálgicos es la duración de los tratamientos con benzodiazepinas y análogos Z (zopiclona, zolpidem y zaleplon) para la ansiedad o el insomnio, ya que por ficha técnica, y debido a que el perfil beneficio/riesgo de estos fármacos a largo plazo es desfavorable, estos medicamentos no deberían usarse más allá de cuatro semanas en el tratamiento del insomnio y de ocho a doce en la ansiedad".

Sin embargo, afirma, "la realidad es otra, y al haber un gran número de pacientes enganchados a estos tratamientos se requiere de la labor de todos los profesionales sanitarios implicados para tratar de solucionar este serio y difícil problema".

Abandono

Clemente Muriel, catedrático de Anestesiología, Reanimación y Terapia del Dolor de la Universidad de Salamanca, hace referencia al problema del abandono. A su juicio, habitualmente el paciente fibromiálgico toma muchos fármacos y no con unos parámetros científicos, sino a demanda, por lo que el farmacéutico debe insistir en que se sigan las pautas prescritas por el médico. Asimismo, este experto considera la explicación de los efectos secundarios de extremada importancia, ya que al estar hablando de antidepresivos o analgésicos potentes, entre otros, en muchos supuestos el enfermo no mejora de su dolor pero sí tiene sequedad de boca, estreñimiento o mareos, lo que provoca el abandono del tratamiento y tener que empezar desde cero otra vez.

En cuanto a la duración de la terapéutica, al ser los antidepresivos tricíclicos, los relajantes musculares y los analgésicos los fármacos con mayor evidencia de la mejora del dolor y/o el sueño, según el estudio, Ricardo Gutiérrez, del Servicio de Reumatología del Hospital de Navarra y coautor del mismo, recomienda evaluar periódicamente "la efectividad, tolerancia y adecuación tanto de los fármacos como de las dosis a los periodos sintomáticos o más sintomáticos". En este punto subraya la importancia de que los profesionales sanitarios sepan que los relajantes musculares deberían utilizarse el menor tiempo posible y que hay que retirarlos paulatinamente y que los antidepresivos son de uso más prolongado, aunque siempre con un tiempo prudencial para evaluar su efectividad y, en caso de mejoría, en unos meses intentar encontrar en cada enfermo de forma individualizada la dosis mínima efectiva. Por último, explica, los analgésicos, en general, se intenta utilizarlos a demanda, pero siendo conscientes de que dada la cronicidad de los síntomas se puede necesitar una dosis estable en periodos de mayor sintomatología. Aunque "son más efectivos cuando existe asociada una patología más propiamente reumática, de lesión mecánica o inflamatoria, en el aparato locomotor, frecuentemente presente en estos pacientes".

Evidencia científica

Según los ensayos clínicos estudiados en la revisión, el efecto más importante que se ha observado con los antidepresivos tricíclicos ha sido la mejora de la calidad del sueño, mientras que los menores han sido la disminución de la rigidez y del dolor. Sin embargo, los efectos adversos anticolinérgicos, como la retención urinaria, la sequedad de boca y las dificultades de concentración, junto a la cardiotoxicidad, hacen que se deba limitar su uso en ancianos.

En relación a los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina, en un ensayo con fluoxetina se encontró una mejoría significativa de la funcionalidad, el dolor, la fatiga y la depresión al utilizar una dosis flexible de 10 a 80 mg/día durante doce semanas en treinta pacientes. "En conjunto, parece que hay una moderada evidencia de la eficacia en determinados síntomas, especialmente de tipo depresivo, pero los efectos sobre dolor, sueño y fatiga son menos robustos que los obtenidos por los antidepresivos tricíclicos".

Con respecto a los analgésicos, "el tramadol (en dos ensayos) y el tramadol asociado a paracetamol (en uno) ha demostrado que consiguen mejorar el dolor más que el placebo". Por el contrario, al analizar los ansiolíticos e hipnóticos, algunos estudios sugieren que los análogos de las benzodiazepinas (zopiclona y zolpidem) podrían ser eficaces en la mejora del sueño y tal vez de la fatiga, aunque no se ha observado mejoría del dolor.

Fármacos recomendados por la Sociedad Española de Reumatología.

Analgésicos

El futuro, demasiado lejos

Farmacogenética. Ésta es, para Clemente Muriel, catedrático de Anestesiología, Reanimación y Terapia del Dolor de la Universidad de Salamanca, la respuesta a la falta de tratamiento en fibromialgia.

Y es que, afirma, existe una serie de fármacos que por experiencia se utilizan en primera instancia y si no dan respuesta se intenta buscar otra solución. Sin embargo, muchas veces se llega a una fase en la que tras tres o cuatro fármacos tampoco se ha resuelto el problema. Ante esta situación, Muriel se pregunta: "¿Por qué a un paciente un fármaco le mejora y a otro no le hace nada?" Y para él la respuesta pasa por hacer un programa de valoración genética. "La respuesta final a un estudio genético es la farmacogenética, intentar dar un medicamento en función de las caracterísitcas genéticas del paciente".

Sin embargo, la mala noticia es que en estos momentos se está muy lejos de conseguirlo. "No podemos decir que estemos al lado, sino que a lo mejor dentro de unos años se puede ir definiendo la posibilidad a través de diferentes parámetros. Aunque muchas revistas de farmacia hablan del concepto de farmacogenética, la realidad práctica nos indica que aún no se puede conseguir un tratamiento a través suyo".

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