PUBLICIDAD
Carme Valls-Llobet
Médica. Presidenta del Centro de Análisis y Programas Sanitarios.
caps@pangea.org
Edición | fibromialgia.nom.es 10/08/2009
Por primera vez en la historia del
mundo, todo ser humano está ahora
sujeto al contacto con peligrosos productos
químicos desde su nacimiento
hasta su muerte(1).
El crecimiento industrial de principios
del siglo XX fue muchas veces desordenado
y sin conocimientos de los
efectos que a corto, medio y largo
plazo tenían sobre la salud, los nuevos
productos empleados en la agricultura,
en la industria textil de tintes y estampación,
en los hospitales y quirófanos,
en las mismas industrias de producción
de material de oficina, industrias
químicas, farmacéuticas, etc. Los efectos
sobre la salud de estas exposiciones
se han empezado recopilar en los últimos
veinte años. Es difícil establecer
relaciones de causalidad entre producto
empleado y consecuencias sobre la
salud porqué a veces las personas están
expuestas en el lugar de trabajo, y también
por exposición ambiental, sea en
las grandes ciudades o en las zonas
agrícolas.
A diferencias de las radiaciones ionizantes,
el efecto de los productos químicos depende de las dosis y de la
repetición de la exposición, y debemos
partir también de la base que los avances
en la síntesis de nuevas sustancias,
sean insecticidas de nueva generación,
desinfectantes, pinturas, o tintes, han
supuesto una mejoría de la calidad de
vida de muchas poblaciones del
mundo, y que en esta industria en constante renovación, muchas nuevas
síntesis de sustancias menos dañinas
para las seres humanos sustituyen a
antiguas formulaciones, que o han sido
prohibidas como ocurrió con el DDT
en 1972, o las mismas casas comerciales
ya no comercializarán su uso en
ambientes doméstico, o en sectores de
servicios, como es el caso del clorpirifos,
que sólo se va a tolerar su uso en
agricultura.
Formas de entrada de los productos
que pueden ser nocivos
para la salud:
-Agua
Los contaminantes químicos hidrosolubles
y los metales pesados pueden
introducirse en los seres humanos y en
los peces o moluscos a través del agua
de ríos y mares. Muchos son los ejemplos
de estos efectos como es el escaso
desarrollo de los caracteres de los
peces y moluscos machos, en las cercanías
de los deltas de los ríos o de las
rías gallegas. El hecho de haber encontrado
en las aguas del río Ebro frente al
pueblo de Flix, gran cantidad de detritus
procedentes de las fábricas cercanas,
con hexaclorobenceno y otras sustancias,
y que los niños de esta localidad
ya nazcan con niveles altos de
estos productos en el cordón umbilical
son ejemplos de cómo la contaminación
ambiental puede afectar a los
seres humanos y de la persistencia de
contaminantes en las aguas(2)
El hundimiento
de barcos cargados con petróleo
o subproductos como ha ocurrido
con el Prestige, ha conta-minado lentamente
los mares, así como el desguace
y limpieza de barcos grandes y de
recreo, o el movimiento de tierras de
los lechos de los ríos previamente contaminados
que se dejan mar adentro, y
que contienen niveles altos de dioxinas
y metales pesados. El agua que procede
de la lluvia ha sido evaporada de
lugares potencialmente contaminados
por lo que contiene ya algunos insecticidas
en su seno, y dado que en las
altas montañas se almacena en lagos, y
que se deposita en las aguas más profundas
muchos de los contaminantes
se pueden encontrar en estas capas(3).
-Aire
A través del aire se pueden transmitir
los contaminantes volátiles, como los
insecticidas que por sus usos agrícolas
o de desinsectación de locales, hoteles,
escuelas, piscinas, servicios de transporte
público, o containers que cogen
residuos han de ser sometidos a
frecuentes desinsectaciones. Pero también
los hidrocarburos procedentes de
la combustión de gasolina a través del
tubo de escape de los coches son un
contaminante ya que actúan como disruptor
endocrino y contienen metales
pesados como el plomo. Al uso extendido
de las aplicaciones de insecticidas
se une la procedente de emisión de
gases de otros gases como oxido nitroso,
el anhídrido carbónico, y los sulfatos
procedentes de la industria química o de las altas concentraciones de vehículos en las autopistas y autovías.
Tanto en el caso del agua como en el
del aire podríamos hablar de una verdadera
globalización de la contamina-ción.
-Alimentos
Los alimentos pueden contener algunos
de los productos orgánicos persistentes
que se disuelvan en medios grasos
(liposolubles) como la carne, el
pescado, la leche y derivados, de los
medios en los que viven los animales
que luego se utilizan para el consumo
humano. También en casos de fraude
contra la salud pública, se han descubierto
contaminaciones por uso de
piensos para cuya fabricación se han
utilizado aceites industriales (recuérdese
el caso de los pollos belgas) o
antitiroideos, derivados estrogénicos,
clembuterol, u otros para simular un
peso más alto de los animales en el
momento de llevarlos al matadero. La
presencia de contaminantes en los alimentos
es una preocupación constante
de las autoridades sanitarias y trabajo
de vigilancia epidemiológica de la
salud pública en cumplimiento del
Convenio de Estocolmo que pasamos
a describir.
Los resultados de la presencia
de contaminantes del Convenio
de Estocolmo en Catalunya fueron
publicados durante el año 2006 en el "Butlletí Epidemiològic de Catalunya"
4. En estudios hechos en
Estados Unidos por la agencia que
controla la salud ambiental (EPA), la
ingesta de dioxinas y bisfenoles policlorados
(PCB) procedía en un 37 %
de productos lácteos, y en un 26 % del
pescado, seguidos de las conservas de
atún y del pollo.
Convenio de Estocolmo.
El denominado Convenio de
Estocolmo de 2001, ratificado en el
año 2005, definió doce productos cuya
eliminación seria prioritaria para todos
los países del mundo dados sus efectos
tóxicos, su presencia en muchos niveles de medio ambiente y su persistencia
en el interior del cuerpo humano,
dado que todos ellos son productos
organoclorados. Se denominó a estas
sustancias Contaminantes Orgánicos
Persistentes (COP) (en inglés, POPs,
Persistent Organic Pollulants). Estos
productos son: aldrín, PCB, clordano,
DDT, dieldrín, dioxinas, endrín, furanos,
heptacloro, hexclorobenceno,
mirex y toxafeno.
En Catalunya desde el año 2005,
representantes del Departamento de
Salud, junto con otros representantes
del DARP (Departament d'Agricultura,
Ramaderia i pesca), CSIC
(Consell Superior d'Investigacions
Cientifiques), ACA ( Agencia catalana
de l'Aigua) i ARC (Agència de
Residus de Catalunya) y otros organismos,
bajo la coordinación del
Departament de Medi Ambient i
Habitage, trabajan en la vigilancia y el
control de los conta-minantes del
Convenio de Estocolmo desde distintas
vertientes: vigilancia de los alimentos,
reducción de emisiones al medio
ambiente, identificación y localización
de las fuentes o sustitución de las sustancias
contaminantes por otras inocuas.
Efectos negativos para la salud
·Teratógenos
·Genotóxicos
·Inductores de cambios en la salud
reproductiva y en el desarrollo del
feto
·Disruptores endocrinos
·Carcinogénicos
·Neurotóxicos
·Hipersensibilidad química múltiple
·Inductores de procesos autoinmunes
y alteraciones de la inmunidad
·Inductores de fatiga crónica y de
fibromialgia.
Todos los efectos son negativos para la
salud, pero los cuatro primeros afectan
también a la salud del feto en el caso
de embarazo, y los seis últimos afectan
sobre todo a la salud de las personas
expuestas. Sin ánimo de ser
exhaustiva, y dado el resto de ponencias
que se exponen en este ciclo me
centraré en la siguiente exposición a
relatar las correlaciones que se han
establecido en la literatura científica
en relación a los productos cancerígenos
y el tipo de cáncer que pueden
producir, así como los riesgos de la
exposición a insecticidas desde el
punto de vista del análisis de la literatura
científica como de la experiencia
concreta de formar parte del equipo
investigador que desde hace 10 años
empezó a detectar en Catalunya personas
expuestas y afectadas por la exposición
laboral por accidentes de trabajo
a los insecticidas.
Exposición a productos químicos
y riesgo de cáncer.
Ha sido una de las correlaciones que
aunque difíciles de obtener han cambiado
el panorama de la prevención en
salud laboral por permitir unas mejores
estrategias de prevención. El CAPS
(Centro de Análisis y programas
Sanitarios) fue pionero en la divulgación
de estas correlaciones en el
Quadern CAPS publicado en el año
1987(5). Desde la década de los 80 se
empezó a conocer que la exposición a
herbicidas como el Clorfenoxi podía
producir sarcomas de tejidos blandos,
la exposición a creosotas cáncer de
piel, la exposición a dibromo cloropropano
incremento de cáncer de pulmón,
el dibromuro de etileno incidía en los
linfomas, y el óxido de etileno en la
aparición de leucemias, y cáncer de
estómago y pulmón.
La exposición a formaldehído ampliamente
usado en la industria de la
madera, del mueble, en industria papelera,
textil, producción de plásticos, en hospitales y laboratorios, puede tener
consecuencias carcinogénicas amplias.
Puede producir Enfermedad de
Hodgkin, leucemias, cáncer de boca,
faringe, pulmón, faringe, pulmón,
nariz, próstata, nariz, vejiga de orina,
cáncer de colón, de riñón, de piel y
tumor cerebral.
La exposición a aceites minerales no
tratados se ha asociado a la producción
de cáncer de piel, escroto, nariz y
senos, pulmón, vejiga, cáncer de
colón, cáncer de faringe y cáncer de
boca. En una correlación inversa y
revisando las causas de cáncer de páncreas
que está incrementándose entre
los trabajadores expuestos a diversas
sustancias químicas con un RR
(Riesgo relativo) de 12.0 para la exposición
de Nitropheno, de 7,4 para personas
expuestas a DDT más de 47
meses, de 5,0 para personas expuestas
a ethylan, de 4,8 para personas expuestas
algunas veces a DDT frente a las
que no han estado expuestas nunca, de
4,5 para personas expuestas a nitrophenol,
de 4,1 para personas expuestas
a tetracloruro de carbono, y de 4,1 para
personas expuestas a Dinocap6.
El incremento del cáncer ocupacional
entre las mujeres.
Ha sido difícil evaluar el incremento
en cáncer ocupacional en el sexo femenino,
debido la inexistencia de tra-bajos
de investigación en este campo en que
se incluyan mujeres, tal como demostramos
que había ocurrido con los problemas
cardiovasculares de las mujeres.
Una revisión de 1.233 trabajos epidemiológicos
sobre cáncer ocupacional
publicados entre 1971 y 1990 puso de
manifiesto que sólo un 14% presentaban
algún análisis de resultados con
mujeres blancas y el 2% con mu-jeres
de otras etnias7. . Por esta razón los
documentos que se presentaron en el
primer Congreso de Baltimore sobre Salud de las Mujeres: Ocupación,
Cáncer y Reproducción, fueron en su
mayoría revisiones, y estudios deductivos
mas que estudios originales en que
se estudiaran los problemas específicos
de las mujeres en relación a sus
trabajos.
La segunda conferencia de 1998 ya
puso de manifiesto algunas relaciones
causales que no habían sido relacio-nadas
anteriormente: la exposición laboral
y el incremento de cáncer de pulmón
entre mujeres no fumadoras en
Europa; el posible papel de los disolventes
en la etiología del cáncer de
mama y el cáncer de riñón; el ncremento
de melanomas, cáncer de vejiga
urinaria entre las mujeres agricultoras
en Italia; y el aumento de riesgo de
cáncer de ovario, estómago y esófago
entre mujeres expuestas al benceno,
talco contaminado con asbesto, y otros
productos en la industria de impresión
en Rusia.
La última conferencia del 2002 estrechó
el cerco en las relaciones entre
incremento de cáncer y ocupación. Se
confirma la relación entre mujeres que
presentan leucemia y la exposición a
benceno, otros solventes, cloruro de
vinilo, fármacos antineoplásicos, pesticidas,
empleadas de industrias de
proceso de alimentos, industria textil o
de la confección. Se observa incremento
de cáncer de pulmón entre las
mujeres expuestas a asbesto, metales
(como arsénico, cromo, níquel y mercurio),
trabajadoras de manufacturas
de vehículos a motor, servicios de
comidas, o cosmetología y peluquerías.
El cáncer de vejiga urinaria se
incrementa entre mujeres que trabajan
en tintorerías, industria textil, de plásticos,
de la piel, en la utilización de
pinturas, limpieza en seco, y trabajadoras
de la asistencia sanitaria. Los
tumores cerebrales son más frecuentes
entre trabajadoras de peluquerías, asistencia
sanitaria, industrias químicas,
industrias de plásticos y manufacturas electrónicas y de computadores(8). Los
trabajadores de laboratorios biomédicos
de Israel seguidos de 1960 a
1997 (9) presentan un incremento de cáncer
de tiroides, de ovarios y de mama
entre mujeres, y de próstata, melanomay leucemia entre hombres. En las
industrias de curtidos de Bielorrusia
las mujeres presentan un incremento
de cáncer de páncreas, de cuerpo y cérvix
uterino, melanoma y cáncer de
riñón(10). . Los embarazos entre médicas
que trabajan en la especialidad de
anestesia tienen más factores de riesgo
con niños con bajo peso al nacer, índice más alto de mortalidad perinatal,
e incremento de hijos con malformaciones
congénitas del sistema cardiovascular(11-
12). Estos mismos autores
ponen de manifiesto que los estudios
sólo entre hombres no son suficientes
para describir los riesgos entre
las mujeres ya que existen muchas
diferencias: relacionadas con la genética,
el metabolismo y otros factores
hormonales; relacionadas con los tipos
de trabajos y las diferencias de distribución
de tareas en una mismo trabajo,
ya que no es lo mismo en el trabajo de
jardinero/a transportar plantas en vehículo
de tracción mecánica como hacen
los hombres, o plantarlas una a una,
con la consiguiente inhalación de pesticidas
y contacto físico con ellos; relacionadas
con el uso y eficacia del
equipo protector suministrado ya que a
las mujeres se les da un equipo con
menor protección o no reciben ninguno;
relacionadas con factores relacionados
con las tareas que se desarrollan
fuera del trabajo; o riesgos relacionados
con el cáncer ginecológico o la
salud reproductiva que no pueden ser
estudiados entre hombres.
Se han descrito también efectos sobre
la función tiroidea en personas de Flix
(Catalunya) entre las mujeres y no en
hombres. La función tiroidea estaba
disminuida entre las mujeres que
habían estado expuestas a
Hexcloro-benceno y PCB en fábrica,frente a las que no habían trabajado.
Los niveles de los dos productos en
sangre se correlacionaban con la disminución
del T4 libre y con el aumento
de la TSH, indicadores de hipofunción
tiroidea.
Susan Kennedy concluye que en la
epidemiología de la valoración de las
exposiciones a productos ambientales
y posibles cancerígenos, se deberán
explorar si existen diferencias de género,
tanto por el tipo de trabajo realizado,
como por las prácticas de trabajo y
medidas protectoras, como por la
necesidad de utilizar instrumentos de
medida de las exposiciones sensibles a
la diferencias de sexos, así como en la
valoración de diferencias sobre las
salud de las y los trabajadores que
puede ser diferente.
Las sustancias
químicas liposolubles son más fáciles
de acumular en las personas con más
tejido graso (precisamente el sexo
femenino presenta casi un 15 % de
materia grasa superior al masculino) lo
que hace a las mujeres que sean posibles
bioacumuladores químicos de los
productos que están en el medio
ambiente y en los lugares de trabajo.
La exposicón laboral o accidental
a pesticidas y los efectos
sobre la salud a corto y
largo plazo.
Afecta en primer lugar a la población
de trabajadores y trabajadoras de la
agricultura, y a veces según una mala
manipulación o por falta de información
a sus familias y con más riesgo
pueden afectar a los niños de corta
edad e incluso durante el desarrollo
fetal. Aunque en el mundo desarrollado
los trabajos agrícolas son realizados
en su mayoría por hombres, en África
subsahariana y las zonas menos desarrolladas
del mundo, el 75% del trabajo
agrícola lo hacen mujeres. En
estas zonas menos desarrolladas se
están utilizando insecticidas que como el DDT ya han sido prohibidos en el
mundo occidental desde 1972. Afecta
también a los trabajadores y trabajadoras
que los fabrican, que los manipulan,
que los aplican. Y pueden producir
efectos sobre la salud a los trabajadores
y trabajadoras de centros laborales
en los que se han aplicado insecticidas
sin seguir normas de aplicación, o sin
respetar los métodos inocuos de limpieza
posteriores a la aplicación.
Por último la exposición más sutil y continuada
se debe a la contaminación de
agua y alimentos por pestici-das(13)
(Porta 2002).
·Cáncer y exposición ocupacional
a pesticidas.
Los insecticidas organoclorados se han
relacionado con el incremento de cáncer
de mama en mujeres pos-menopáusicas
y con el incremento de riesgo de
linfoma no hodgkiniano y Leucemia
entre agricultores en Italia(14). Uno de
los primeros estudios que analizó la
mortalidad en agricultores entre los
años 1970-1979, señaló respecto a trabajadores
de otras industrias que la
mortalidad por linfoma no-hodkiniano
era muy elevado con una OR (Odd
Ratio) de 11,2; seguido por el incremento
de cáncer de riñón con una OR
de 9,0, de cáncer de próstata con una
OR de 2,1 y de cáncer de colon con
una OR de 1,915.
Posteriormente, un análisis de la mortalidad
entre granjeros y granjeras16. ,
que señala por primera vez diferencias
de mortalidad entre sexos, puso de
manifiesto el incremento de riesgo de
cáncer de mama entre varones que trabajan
en granjas con una OR de 1,72;
de cáncer de testículos con una OR de
1,32; de cáncer de páncreas con una
OR de 1,20; de melanomas con una
OR de 1,22, y de cáncer de próstata
con una OR de 1,14. En cambio, entre
las mujeres que trabajan en granjas el
cáncer de estómago fue el que produjo
mayor mortalidad con una OR de 1,88,seguido por el cáncer de riñón con una
OR de 1,44, del melanoma con una OR
de 1,18, y del mieloma con una OR de
1,10.
Entre la mortalidad en trabajadores
expuestos a herbicidas del tipo
Phenoxy, encontramos una alta incidencia
de cáncer del sistema respiratorio
con una SMR de 3,2; de cáncer de
mama en hombres con una SMR de
2,56, y de mama entre mujeres expuestas
al herbicida de 2,16; de sarcoma de
tejidos blandos con una SMR de 2,03;
de cáncer de riñón con una SMR de
1,6; de linfoma no-hodgkiniano con un
SMR de 1,35 y de mieloma con un
SMR de 1,2117.
·Cáncer infantil por exposición
parental a pesticidas.
El efecto genotóxico de los pesticidas
se ha puesto de manifiesto por el incremento
de la presencia de muchos tipos
de cáncer entre los hijos e hijas de los
trabajadores agrícolas que han estado
expuestos y expuestas a pesticidas.
Varias revisiones han puesto de manifiesto
un incremento del cáncer testicular
con una OR de 8,518 , de los sarcomas
de Ewing con una OR de
7,819;de los tumores cerebrales con
una OR de 6,720, de los tumores de
Wilms con una OR de 3,2421 ,de las
leucemias con una OR de 2,522, y del
osteosarcoma con una OR de 2,1 (19).
Los trabajos que correlacionan estos
tumores con la exposición de los
padres a los pesticidas han supuesto
una razón más para limitar las exposiciones
repetidas que aunque aparentemente
no perjudiquen la salud de los
padres y las madres, sí afectan a la
espermatogénesis y la carga genómica
de los óvulos.
·Exposición doméstica a pesticidas
y cáncer infaltil.
Gracias a la recopilación de trabajos y estudios que la profesora Marion
Moses ha realizado en su centro de
estudio para la investigación sobre la
exposición a pesticidas en San
Francisco (California) ha podido
demostrar que determinados tipos de
cáncer y tumores son más frecuentes
entre niños y niñas que han sido
expuestos en sus hogares a la presencia
de pesticidas. Los más frecuentes con
una OR mayor de 3,2 son el sarcoma
de tejidos blandos, leucemias, tumores
cerebrales, linfomas, tumor de Wilms,
y cáncer testicular(23).
·La salud reproductiva en peligro.
El incremento de las malformaciones
congénitas y exposición a pesticidas.
Entre las madres expuestas a insecticidas
en su lugar de trabajo se han
encontrado incrementos de prematuridad,
abortos espontáneos, bajo peso al
nacer, y niños con una disminución del
perímetro craneal. También se ha descrito
incremento de malformaciones
congénitas sobre todo de las genitales,
con un aumento de epispadias, hipospadias
y testículos en ascensor, porque
su tamaño es más reducido. Se han
descrito también el incremento de
nacimientos con anencefalia, presencia
de espina bífida, e incrementos de malformaciones
de paladar y de labio
leporino. En la zona de Iowa se ha descrito
un gran incremento de la frecuencia
de labio leporino, nueve meses después
de la aplicación de insecticidas en
los campos(24). . Es muy interesante la
siguiente revisión publicada en el 2006
sobre el efecto de la exposición a pesticidas
y la disrupción de la función
hormonal del sistema reproductivo de
las mujeres(25). La disrupción se puede
presentar en todas las fases de la regulación
hormonal: en la síntesis, en la
liberación y almacenamiento, en el
transporte y eliminación, en el reconocimientode la hormona y el receptor y
su acoplamiento, en la activación hormonal
postreceptor, en la función tiroidea
y en el sistema nervioso central.
La exposición a pesticidas también
produce una disminución de la espermatogénesis,
y una interferencia con la
ovulación y con el déficit de fase luteínica,
por lo que incrementa la esterilidad
femenina y masculina.
·La enfermedad de Parkinson y la
exposición a pesticidas.
La exposición a herbicidas está relacionada
con la presencia de enfermedad
de Parkinson, con una OR de 4,10.
La exposición a insecticidas se relaciona
con una OR de 3,55, y en general el
trabajo en la agricultura incrementa la
aparición de la enfermedad de
Parkinson con una OR de 2,79, según
un estudio realizado en Michigan en
1998(26). También se ha descrito en
Alemania un incremento de la incidencia
de enfermedad de Parkinson entre
los trabajadores que utilizan organoclorados,
fosfatos alquilados y preservantes
de la madera(27).
De lo general a lo concreto.
Estudio de exposición a insecticidas
aplicados en lugares de
trabajo(1).
Conocemos desde hace tiempo las
dificultades que tiene la ciencia biomédica
para tomar en consideración
los problemas de salud de las mujeres.
Desde la invisibilidad de los síntomas
y patologías cardiovasculares (Healy
B, 199128), por la ausencia de mujeres
en las cohortes de investigación de la
década de los 80 a los 90, hasta la invisibilidad
de los problemas de salud en
relación con las condiciones de trabajo,
precisamente por la ausencia de
investigaciones en salud ocupacional
en las que se incluyan mujeres
(Messing K, Seifert A.M29). En atención
primaria es más probable que una
queja sea considerada en primer lugar
como psicosomática si la persona que
la presenta es del sexo femenino (25 %
de demandas de mujeres frente a 9%
de las de hombres fueron consideradas
psicosomáticas) (Bernstein, 200130).
El sesgo de género en atención sanitaria
se ha debido a la falta de investigación
en morbilidad diferencial y a la
visión androcéntrica que tiene al varón
como norma. La rigidez de la visión
centrada sólo en el hombre ha producido
sesgos en el momento del diagnóstico,
tanto por considerar que enferman
igual hombres y mujeres, cuando
hay diferencias, como por considerar,
inversamente, que como son diferentes
no pueden tener problemas similares, o
bien por no tener en cuenta los condicionantes
bio-psico-sociales de las
enfermedades( Valls-Llobet, 2001)(31).
Además de los sesgos en los diagnósticos,
también se han producido sesgos
de género en los métodos de exploración,
en la valoración de la normalidad
en los análisis clínicos, y en la aplicación
de terapias sin ninguna diferenciación
por sexo, ni en dosis ni en vía
administrada. El proceso que vamos a
relatar es el de la visibilización de la
sintomatología de mujeres expuestas
en el lugar de trabajo a la aplicación de
insecticidas sin cumplir normas de
seguridad, a la demostración de que
sus síntomas no eran "histéricos" o "psicosomáticos" sino a demostrar su
relación con la exposición en el lugar
de trabajo, el proceso de colaboración
entre las mujeres afectadas, los sindicatos
que las representaban, los expertos
y expertas que elaboraron protocolos
de diagnóstico y cuestionarios para
detectar las personas afectadas en las
exposiciones y los juristas que han
conseguidos las indemnizaciones en
los tribunales de justicia. En definitiva el proceso seguido desde la invisibilidad
hasta la indemnización.
·La historia de las primeras exposiciones
El 8 de Agosto de 1994 en un laboratorio
de microbiología de un hospital
(edificio cerrado sin posibilidades de
ventilación) de tercer nivel, aparecen
hormigas. La empresa contratada para
las desinsectaciones realiza una primera
aplicación de insecticidas durante el
final de semana, y los/las trabajadoras
se sintieron bien al volver al trabajo.
La plaga de hormigas se volvió a presentar
el 21 de Agosto. Al día siguiente
se realizó una segunda aplicación de
insecticida que en palabras de la
empresa "acabaría con todos los problemas".
El 23 de Agosto los trabajadores
(todas mujeres, enfermeras o
técnicas de laboratorio) acuden a su
lugar de trabajo. Sienten que el
ambiente es irrespirable, y empiezan a
sentirse mal. Aprecian irritación de
garganta, nariz y ojos, tos irritativa
que no mejora al salir de la habitación,
sensación de náuseas, dolor abdominal,
y estado de confusión mental. Las
personas expuestas fueron 36, pero
unas diez trabajadoras se sienten
muchos peor desde el primer momento.
·La reacción del equipo de prevención.
Las trabajadoras acuden al servicio
de medicina preventiva del mismo
Hospital, donde en un primer momento
se atribuyen los síntomas a fenómenos
alérgicos individuales y no se
recomienda que abandonen el lugar de
trabajo ya que el servicio niega que
exista ninguna clase de toxicidad.
Dada la repetición de los síntomas a la
semana siguiente, los trabajadores se
cambian de lugar de trabajo a otro piso
en la planta superior y la planta se limpia
con una máquina de vapor caliente.
Las trabajadoras desplazadas y otras
que no habían sido expuestas los primeros
días empiezan a sentirse mal,
con calambres, parestesias en extremidades
y confusión mental, pérdidas de
memoria, o empeoran de los síntomas
respiratorios y neurológicos que presentaron
el primer día. Acudieron de
nuevo al servicio de medicina preventiva
del hospital, que diagnosticó a las
mujeres afectadas de "personas hipersensibles
y nerviosas" y a todo el conjunto
de afectadas como "fenómeno de
histeria colectiva". En cambio, durante
el mes de septiembre del año 1994 el
Centro de Seguridad y Condiciones de
Salud en el Trabajo (CSCST, que
depende de la Conse-jería de Trabajo de
la Comunidad Autónoma catalana,
recibió una consulta del grupo de trabajadoras
afec-tadas, por la aparición y
persistencia de sintomatología posterior
a tratamientos con plaguicidas en
sus lugares de trabajo. En el momento
de la consulta se desconocían los productos
que se habían aplicado en sus
lugares de trabajo. La certificación de
la casa aplicadora, que se emitió posteriormente
a la consulta, certificaba el
uso de un solo producto (piretroide), a
pesar de que analíticas posteriores evidenciaban
la presencia de algún otro
producto.
·La formación de la alianza de
CAPS Y CC.OO.
La Dra. Neus Moreno, especialista en
salud ocupacional que forma parte de
la dirección del Sindicato Comisiones
Obreras (CC.OO.) y también es socia
del CAPS, trabajaba en aquel momento
en el Centro Nacional de
Condiciones de Trabajo en contacto
con la Dra. Francisca López y el Dr.
Jordi Obiols (biólogo y farmacéutico),
y ante la duda del producto alegado
por la empresa aplicadora (piretroide),
decidieron obtener muestras del polvo
de la habitación y del filtro del aire
acondicionado donde se encontraron
restos de DIAZINON (organo-fosforado),
incluido en pequeñas microbolas
de cera para que su diseminación fuera
más lenta. Esto explicó la rápida diseminación
al aplicar vapor caliente que
extendió la exposición por la vía del
aire acondicionado al piso superior e
inferior de la primera planta afectada.
En este momento la acción del sindicato
mayoritario en el hospital y del
comité de empresa fue decisiva para
agrupar a todas las personas afectadas
y para poder recoger las muestras de
polvo en las habitaciones y en el aire
acondicionado, y para poder agrupar
las personas expuestas y las afectadas.
Dado que existía confusión en los primeros
resultados y la abigarrada clínica
que presentaban las personas afectadas,
el sindicato realizó una consulta
al CAPS, para saber si se podría objetivar
la patología de las pacientes, ya
que se continuaba considerando que
sufrían un "síndrome de histeria colectiva"
y es leas etiquetaba como tales.
·Objetivo del estudio
Se consideró que el objetivo era verificar
la exposición y diagnosticar la
afectación. Dado que los síntomas que
presentaron las primeras afectadas
eran de tipo neurológico, con gran
confusión mental, pérdida de fuerzas,
exceso de olfato y trastornos de la
menstruación, y era muy difícil encontrar
pruebas objetivas, el CAPS formó
un grupo de expertos en colaboración
con los responsables de salud laboral
del sindicato CCOO, de expertos en
salud laboral, y de expertos y expertas
del CAPS, que habían estudiado a
fondo morbilidad de mujeres. Las personas
afectadas formaron también un
equipo de trabajo para expresar lo más
ordenadamente posible sus síntomas, y
participar en el proceso de investigación.
El primer paso fue verificar que
en las aplicaciones se habían utilizado
productos que podían producir toxicidad
neurológica, y en segundo lugar diagnosticar qué tipo de afectación
fisiopatológica se había producido en
las personas afectadas. Además, la
diseminación de la información hecha
por los sindicatos y las afectadas, participando
conjuntamente en ruedas de
prensa informativas, permitió conocer
otros casos que fueron estudiados con
la misma metodología.
Metodología
a. Sindicato y Centro de Seguridad y
Condiciones de Salud en el Trabajo
(CSCST). Formación de la muestra.
El primer incidente, que en aquel
momento parecía excepcional, fue
conocido a través de la información
que diseminó el mismo sindicato entre
sus delegados de prevención, y entre la
ciudadanía por medio de ruedas de
prensa y alianzas entre los abogados y
las personas afectadas. Se empezaron a
detectar series de casos afectados por
la misma sintomatología, que ponían
de manifiesto una serie de factores del
uso de plaguicidas en los interiores que
se deberían considerar en futuras aplicaciones
para evitar accidentes similares.
Habitualmente se tratan con plaguicidas
zonas que posteriormente son ocupadas
por trabajadores y traba-jadoras
que han de desarrollar su actividad
laboral, y en muchos edificios y zonas
de trabajo no se dispone de posibilidades
de ventilación exterior. En otros
casos la presencia continua de personas
hace que no se puedan plantear
determinados tratamientos, y sin
embargo se han efectuado con las personas
trabajando en su interior. La
ocupación posterior rápida y sin haber
sido ventilados los locales en que se
han aplicado los plaguicidas ha desencadenado
problemas médicos a
muchos trabajadores, y en algunos
casos de forma inmediata.
La casuística que se ha recogido es de
trabajadores que han sido víctimas de
exposiciones accidentales, aunque es
necesario comentar que otros usuarios
de los centros tratados, no sólo los trabajadores,
han podido estar expuestos.
Se ha de tener especial atención cuando
estos usuarios pueden ser personas
con características especiales: niños,
personas con diferentes minusvalías,
personas mayores, enfermos o gestantes.
El número de accidentes que llegaron
al CSCST no podía ser atribuido a
la casualidad sino a la sistemática aplicación
de plaguicidas ambientales (no
tan sólo cuando existe alguna plaga) y
a veces a las aplicaciones incorrectas.
Nuestra cultura urbana hace que no se
acepte la presencia de insectos o parásitos
que en otras culturas se aceptan.
En muchos casos sus picaduras producen
molestias y la necesidad de tratamientos
médicos. En otros casos (sanidad,
industria alimentaria, hostelería
etc.) su ausencia se hace imprescindible.
También pueden ser vectores de
enfermedades. Se ha estudiado un total
de 16 incidentes , de los que se definieron
10 como brotes y los otros seis
casos han llegado de forma individual.
El número de casos registrados en el
CSCT de Barcelona hasta finales del
2000 fue de 314, de los que 262 fueron
mujeres (83,4%) y 52 hombres
(16,6%)
b. Desarrollo de los cuestionarios
En el año 1998 se revisó el primer
grupo de trabajadores que habían llegado
al centro oficial (CSCSTB) por
denuncia a la autoridad laboral a
causa de las desinsectaciones que
habían generado quejas en los trabaja-dores
usuarios de los locales de trabajo.
De la revisión de la casuística sobre
este riesgo, con una experiencia acumulada
de 8 incidentes y 86 trabajadores
implicados en los primeros tres
años, constatamos la conveniencia de
racionalizar la caótica (aparentemente),
rica, profusa y difusa semiótica
que presentaban. Esta primera revisión
fue solicitada por el Departamento de
Sanidad para dar cumplimiento a una
moción aprobada por el Parlament de
Catalunya para alertar a la red sanitaria
catalana. La revisión en el CSCSTB de
los historiales médicos de los primeros
86 implicados permitió recuperar una
acumulación de 1.927 síntomas que se
podía agrupar en 201 síntomas diferentes
a los que llamamos primarios y
que recogían textualmente las quejas
de los trabajadores implicados.
En un trabajo consensuado por dos
médicos y un Diplomado en enfermería
según la similitud y analogía de sus
expresiones, los 201 síntomas primarios
fueron comprimidos, agrupados y
reducidos a 58 síntomas a los que
nombramos " tipificados". Estos definieron
los 58 ítems del Cuestionario
Barcelona-Plaguicidas que así quedó
diseñado. Esta reducción eliminaba la
anárquica profusión semiótica primaria,
facilitando la manipulación y al
mismo tiempo evidenció una afectación
difusa de casi todos los sistemas
del organismo humano. Con la hipótesis
de una fisiopatología neurógena,
que era plausible teniendo en cuenta la
toxicología de los insecticidas y que
eran evidenciados por los resultados
de los primeros estudios clínicos realizados
en un servicio de
Neurofisiología Hospitalaria (Hospital
de Bellvitge) consensuadamente con
un neurofisiólogo se clasificaron los
síntomas tipificados fisiopatológicamente
según el sistema orgánico del
que podían ser expresión patológica.
Cada uno de los 58 síntomas fue asignado
a 14 sistemas que se definieron
como posibles afectados y efectores
responsables de su manifestación clínica.
Diseñado así el cuestionario
Barcelona-Plaguicidas ha recibido
una doble evaluación,
una primera para com-probar su aplicabilidad,
y otra para comprobar su utilidad.
La evaluación primera se hizo
aplicándolo a trabajadores aparentemente normales, como controles no
expuestos a plaguicidas. Estos trabajadores
aparentemente normales y sanos
eran usuarios de un Circuito de
Reconocimientos Médicos del CSCST
de Barcelona. Esta evaluación se hizo
dos veces: en mayo de 1998 con un
grupo control de 86 aparejados con el
grupo de implicados expuestos, y posteriormente
se hizo otra comparación
con un grupo doble de controles, un
total de 172 controles. Por cada implicado
dos controles apareados aleatoriamente
por edad y sexo.
Con muestras de los controles -aleatorias
y estratificadas por sexo, y grupos
de edad- similares a las de los 86
implicados se compararon los resultados
del cuestionario entre los dos grupos.
En las dos comparaciones se
constató la total aplicabilidad del
Cuestionario. Era bien aceptado por
los contestantes, se entendía y autocontestaba
en un tiempo medio de 20
minutos. Al hacer la explotación de los
resultados se constató que para los síntomas
de 12 ítems había diferencias
significativas entre los controles y los
implicados. Estos síntomas son los que
se definieron como síntomas cardinales.
c. CAPS. Procedimientos diagnósticos.
Dada la sospecha de exposición a
organofosforado que mata las plagas
paralizando el sistema nervioso, disminuyendo
los niveles de colinesterasa
sérica y aumentando los niveles de
acetilcolina, el primer objetivo fue
objetivar si el sistema nervioso central
estaba afectado. Las pruebas habituales
como EEG y EMG no fueron concluyentes
porque no estaban alteradas
en todos los casos y porque sólo permiten
detectar la afectación de troncos
gruesos del sistema nervioso periférico.
La colaboración del equipo de neurofisiología
del Dr. J. Peña y después
de la Dra. M. Juncadella y el Dr.
Ruben, aplicó una batería de pruebas
que evalúan la función atencional, la
función ejecutiva, la memoria y velocidad
de procesamiento de la información,
y que permiten analizar la pérdida
fina de funciones cognitivas y de
memoria, y objetivar problemas de
pérdida de actividad del sistema nervioso
central (se utiliza en el diagnóstico
precoz del Alzheimer). También se
realizaron potenciales evocados, sensoriales,
visuales y acústicos RNM y
SPECT.
La afectación de mucosas y árbol respiratorio
se objetivó con exploración
clínica y test de metacolina. La exploración
de la posible disrupción endocrina,
con batería de análisis que
detecte disfunción hipofisaria e hipotalámica
(GH, IgF1, Somatostatina,
TSH, FSH, LH). Los trastornos menstruales con los niveles de 17-be-taestradiol
y progesterona el día 22 del
ciclo, y la curva de temperatura basal
en mujeres y la testosterona total y
libre en varones. La alteración de la
inmunidad descrita en las exposiciones
crónicas a organofosforados, con los
ANA (Anticuerpos antinucleares y
anticuerpos antitiroideos). La fatiga
crónica, posible por la afectación mitocondrial
directa de los organofosforados
(Moreno, 1990), analizando la clínica
por si cumplía los criterios de
Fukuda, determinando los niveles de ácido láctico y pirúvico, y el test NIRS
(Near-Infrared Spectroscopy).
Resultados. Las exposiciones.
a.Los diagnósticos.
El número total de personas expuestas
hasta 2005 ha sido de 681, de las cuales
302 han resultado afectadas, (291
mujeres y 11 varones). (Cuadro 1).

Aunque inicialmente la clínica de las
personas afectadas era muy abigarrada
y se presentó de forma insidiosa, los
síntomas que afectaban al sistema respiratorio
y neurológico, se presentaron
desde el primer momento de la exposición,
y los que afectaban al sistema
endocrinológico, autoinmune, y las
alteraciones hipofisarias se pre-sentaron
de dos a cuatro meses después de
la exposición o de las reexposiciones
iniciales. Los síndromes ini-ciales se
produjeron por la inhibición de la colinesterasa
sérica que producen los organofosforados,
que para-lizan así el sistema
nervioso de los insectos, incrementando
los niveles de acetilcolina.
(Namba, 1971; Coye 1986, Joffe 2001,
Ranjabar 2002) y producen síntomas
por el estímulo de los receptores nicotínicos
y musca-rínicos.
Para clarificar la aproximación clínica
y los tratamientos hemos clasificado33
la clínica que han presentado las personas
afectadas en seis síndromes:
Síndrome respiratorio. Se manifiesta con irritación de la mucosa nasal,
bucal y faríngea, mucosidad nasal y
bronquial, tos, dolor al tragar, disnea,
salivación, lagrimeo y excitación del
olfato Lo presentó el 100% de las personas
afectadas desde el primer
momento de la exposición. La exploración
clínica mostró faringes enrojecidas,
hiperactividad bronquial, y test de
metacolina positivos. Los síntomas
eran parecidos a los descritos por la
exacerbación de los receptores muscarínicos
por el exceso de acetilcolina.
Síndrome neurológico. Se manifiesta
con la presencia inicial de un estado de
confusión mental, dolor de cabeza
frontal, pérdida de rapidez de respuesta,
pérdida de memoria y de capacidad
de concentración, calambres y parestesias
en extremidades superiores e inferiores,
pérdida de fuerza muscular y
sensación de fatiga. Esto síntomas se
presentaron inmediatamente después
de las exposiciones y empeoraron progresivamente
en las personas que habían
estado reexpuestas aunque fueran
con dosis bajas. Este síndrome ha sido
descrito ya en la literatura como afectación
crónica del sistema nervioso
central inducido por
organofosforados(34) . El síndrome se
ha presentado en el 100% de las personas
afectadas. Las exploraciones clínicas
han dado como resultado un elentecimiento
de los potenciales cognitivos
y visuales, resultados alterados del
test neuropsicológico, lentitud del
flujo sanguíneo en la zona temporal y
frontal objetivada por el SPECT, y
alteraciones en la Resonancia
Magnética cerebral con pérdida de
mielina que se observa en un 60% de
casos un año después de la exposición.
Síndrome de disrupción endocrina con exceso de secreción de estrógenos. Se manifestó en las mujeres afectadas
con metrorragias, que se presentaron
un mes después de la exposición,
ciclos menstruales más cortos, presencia
de coágulos, presencia o agravación
del Síndrome Premenstrual,
incremento de la mastopatía fibroquística,
y medio año después incremento
de fibromiomas uterinos. En los varones
se observó dificultades en la erección,
e impotencia sexual. En la exploración
se encontró incremento de 17
beta estradiol en segunda fase del
ciclo, deficiencia de progesterona,
anemia y deficiencia de la reservas de
hierro (ferritina bajas).
Síndrome de parasimpaticotonia
hipotalámica con hipersecreción de
hormona de crecimiento: Medio año
después de las primeras exposiciones
se observó en algunas personas
expuestas un crecimiento del tamaño
de los pies, ya que aumentaron un
numero en el tamaño de los zapatos
que utilizaban. Al estudiar las hormonas
hipofisarias se observó el incremento
de la secreción de hormona de
crecimiento (GH), dos o tres veces por
encima de los valores normales, pero
sin llegar a cifras compatibles con las
observadas en la acro-megalia. La
secreción de IGF1 estaba disminuida,
y la de somatostatina, el factor inhibidor
de la GH, estaba disminuida o abolida
en la mayoría de los casos. La
exploración de la hipófisis señaló
incremento del tamaño en un 30% de
casos, y en diez personas que estuvieron
expuestas a repetidas exposiciones,
se ha tenido que extirpar una
tumoración hipersecretora de GH.
Síndrome de estimulación de autoinmunidad. A los seis meses de las primeras
exposiciones, las personas afectadas
desarrollan un incremento de
fenómeno autoinmunes, con la aparición
o incremento de títulos de anticuerpos
antinucleares, anticuerpos
antitiroideos, anticuerpos anticitomegalovirus,
y anticuerpos antiEpstein-
Barr. El hipotiroidismo se ha desarrollado
en un 73% de las personas afectadas,
y el hipertiroidismo en un 5%,
cifra tres veces mayor que la población
normal.
Síndrome de fatiga crónica (SFC). Al
80% de las personas afectadas se pudo
diagnosticar a los seis meses un síndrome
de fatiga crónica, que cumplía
los criterios de Fukuda con alteración
de la función mitocondrial, con bajos
niveles de la secreción del ácido pirúvico,
reflejando el daño mitocondrial
directo que pueden provocar los organofosforados,
tal como demostró
Moreno (1990).

Hipersensibilidad Química Múltiple
(HQM) o Intolerancia Ambiental
idiopática35. Un 70% de personas
expuestas han desarrollado un síndrome
de hipersensibilidad química múltiple,
que persiste doce años después
de la primera exposición. Esta afectación ampliamente invalidante les impide
poder acudir a centros comerciales,
centros de ocio o desplazarse en determinados
transportes públicos. Se
reproducen síntomas ante muy diversos
tipos de aerosoles, colonias, y otros
productos volátiles. Se alteran el EEG
y el SPECT funcionales. No se altera
morfológicamente el sistema nervioso
central a menos que sean organofosforados
o neurotóxicos.
La afectación fue mucho mas intensa y
las consecuencias sobre la salud fueron
peores para las personas que fueron
expuestas a dosis bajas y repetidas.
Los síndromes más invalidantes para
las personas afectadas han sido el
COPIND, el SFC, y la HQM, ya que
les impide realizar cualquier tipo de
trabajo, por lo que su invalidez ha
requerido indemnización. Un 20% de
casos que pudieron ser tratados a la
semana siguiente de las exposiciones
se pudieron recuperar, aunque se ha
observado una sensibilización a la
exposición a organofosforados en
lugares públicos (transportes públicos,
restaurantes…).
b. Riesgos observados en las exposiciones
Para intentar evitar el incremento creciente
de exposiciones que eran lesivas
para las personas expuestas el equipo
de expertos y expertas, junto con los
representantes sindicales elaboraron
un índice con la descripción de las
exposiciones para conocer las causas
más comunes que hicieron más persistente
la exposición. Destaca sobre todo
la aplicación en superficies absorbentes
como moquetas, alfombras, cortinas,
o papel, que hacen persistir la presencia
de insecticidas en las habitaciones.
La escasa información de las trabajadoras
y trabajadores de los riesgos
de la aplicación de insecticidas para su
salud, y el hecho de que se han hecho
muchos tratamientos preventivos con
las personas que trabajaban en los
lugares de trabajo, sin avisarlas y sin
ventilar las habitaciones, han sido uno
de los graves problemas detectados en
escuelas, centros sanitarios, hoteles y
juzgados.
Los plazos de seguridad para la aplicación
de productos organofosforados y
sobre todo de los que también contienen
cloro, como los clorpirifos, no está
bien establecido en relación con las
posibles reexposiciones, por su especial
persistencia en el tiempo (referencia),
como se ha constatado en un
estudio(36) en el que la persistencia del
clorpirifos activo encima de los juguetes
de una guardería era de más quince
días, cuando el plazo de seguridad
establecido para el producto era de 48
horas como máximo. Las normas de
seguridad exigen que nunca estén presentes
personas en la habitación cuando
se aplique el producto, y hemos
constatado que a través del aire acondicionado
se puede diseminar la exposición
ambiental a las plantas superiores
e inferiores. No se considera la
difusión del producto a través de la
ventilación en edificios cerrados.
Las personas más gravemente afectadas
fueron las que fueron sometidas a
varios días de la misma exposición, las
que tuvieron que limpiar las zonas en
que se había aplicado insecticida sin
precauciones como mascarillas o
guantes, y utilizando productos de limpieza
clorados, cuando sólo se puede
limpiar con agua, y las personas que
habían estado sometidas a reexposiciones
por utilizar los productos mensualmente
con las trabajadoras o trabajadores
en el interior.

c. Los resultados del cuestionario.
El análisis del cuestionario muestra
que los síntomas de 12 ítems diferencian significativamente los controles y
los implicados. Estos síntomas son los
que se definieron como síntomas cardinales.
La segunda evaluación se hizo
aprovechando los datos de 67 implicados
-de los 86- que habían sido estudiados
por el Servicio de Neurología
Hospitalario. Se utilizaron los diagnósticos
finales de neurofisiología que
valoraban los casos estudiados en cuatro
grupos: no afectado, afectado leve,
afectado moderado, afectado grave
como " Gold Standard". Con la técnica
de las Curvas ROC se intentó encontrar
los valores de corte sobre el número
de síntomas tipificados, de los síntomas
cardinales y de los sistemas afectados
para obtener un triple criterio
que permitiera definir con el resultado
del cuestionario los casos de no afectación,
los casos sospechosos de afec-tación
leve, los casos sospechosos de
afectación moderada y de afectación
más grave. La importancia de definir a
los "no afec-tados" resultó de gran utilidad
para tranquilizar a los trabajadores
asintomáticos en la actuación en el
accidente y para discriminar en su
aplicación, en diferentes tiempos, a
los que eran candidatos de estudio neurofisiológico
más profundo para no
colapsar el servicio público hospitalario
que realizaba el seguimiento.
Los resultados fueron buenos con unos
valores de aceptable y suficiente especificidad
y sensibilidad. Los resulta-dos
de este método objetivo de vigilancia
de la salud reactiva han sido satisfactoriamente
válidos. El cuestionario ha de
ser aplicado en diferentes tiempos después
de la exposición accidental. El
tiempo de observación para la aparición
de quejas está en 28 días. La persistencia
de quejas al cabo de tres
meses hace sospechar ya cierta irreversibilidad
del proceso desencadenado.
Todos los calificados inicialmente
como graves están en situación de
invalidez permanente o en trámites
para su calificación. No se ha detectado
ninguna contradicción en los casos
de "no afectados" Puede haber más
oscilaciones en las zonas medias de
la clasificación, la discriminación entre
leves o moderados puede tener más
dificultades por lo que se exige posteriormente
atención clínica más directa
por servicios especializados.
d. El uso de los resultados
Acción de los sindicatos, asociación
de afectadas y acción parlamentaria.
La asociación de personas afectadas,
que se denominó ADQUIRA
(Asociación de Personas afectadas por
Pro-ductos Químicos y Radiaciones
Ambientales), junto con representantes
sindicales, y el grupo de expertos del
CAPS, a la vista de los resultados, de
la demostración de la afectación a
corto, medio y largo plazo, y conocidas
las condiciones que favorecen los
resultados adversos se propuso diseminar
la información entre la población
la-boral de Cataluña y España, y proponer
iniciativas legales para que no se
realizaran más aplicaciones de insecticidas
sin el control adecuado.
Para ello se realizó la presentación de
una interpelación parlamentaria sobre
los casos por una diputada que formaba
parte del grupo de expertos. Con
ella se consiguió una moción (Marzo
del 2001), para que las personas afectadas
fueran seguidas en un centro
sanitario público de referencia y se
instó al Gobierno para que tomara
medidas de control sobre las empresas
aplicadoras y a los sindicatos para una
mejor formación de los delegados de
prevención. Este mismo grupo fue llamado
por el Gobierno autonómico a
colaborar para elaborar un Decreto
para evitar la aplicación indiscriminada
de insecticidas. Asimismo el CAPS
y Adquira, y el Instituto de la Mujer
del estado español, promovieron un
curso de formación para el seguimiento
de personas afectadas entre medicas
y médicos de toda España que se realizó
en Mayo del 2005 que se han incorporado
a la Red CAPS, de profe-sionales
sanitarias en salud y genero que
agrupa a unas 175 profesionales del
estado español, y a las que se mantiene
informadas de las novedades.
Junto con la red europea PAN
(Pesticidas Action Network) se realizó
un Congreso en Noviembre de 2005,
donde se comunicaron los resultados
de este estudio, y donde se comprobó
que España y en concreto Cataluña era
una de los países europeos con mayor
utilización de insecticidas, por las
cifras de ventas que nos proporcionaron
otros miembros de la red europea,
ya eran datos no accesibles para nuestro
equipo desde España. La cooperación
internacional ha permitido concretar
las sospechas que ya tenía el
equipo de investigación. La misma red
está presionando al Parlamento
Europeo para mejorar la llamada
Iniciativa REACH, para la reevaluación
de sustancias químicas ambientales
en su repercusión sobre la salud
humana. Dentro de esta reevaluación
se constituyó un grupo de trabajo entre
los expertos y miembros de la Cátedra
de veterinaria de la UAB (Universidad
Autónoma de Barce-lona) para determinar
los efectos de los clorpirifos en
la salud humana ya que conocimos que
la UE quería autorizar su utilización en
lugares cerrados sin restricciones. Al
cerrar este artículo, hemos conseguido
que la misma casa comercial, después
de conocer los estudios que señalan la
persistencia del clorpirifos en lugares
cerrados, retire dicha aplicación y sólo
se autorizará la utilización del producto
en agricultura y con medidas de protección
para los agricultores.
Indemnización de los casos.
Las personas gravemente afectadas
132 mujeres y 4 hombres, que fueron
expuestos accidentalmente en su lugar
de trabajo o como en el caso de unhombre (aplicador de insecticidas)
que sufrió un volcado del producto en
el in-terior de su furgoneta, o de otro
varón aplicador, al que no dieron ninguna
tipo de instrucción sobre medidas
de seguridad y no utilizaba mascarilla
ni guantes, solicitaron indemnización
por accidente de trabajo. Después de
fra-casar en el intento de acuerdo, los
abogados de los sindicatos se reunieron
con el colectivo de afectadas y con
los expertos que habían estudiado los
primeros casos y decidieron entablar
demandas judiciales.
Las demandas se establecieron en los
juzgados de lo social, y en 8 casos en
el Juzgado de lo PENAL. La dificultad
legal radicaba en establecer la relación
causa-efecto entre los síntomas que
presentaban las personas afectadas y la
exposición, tal como ha ocurrido con
otros tipos de demandas judiciales
para indemnización de trabajadoras
(Lippel 2004). Las empresas aplicadoras
negaban la utilización de productos
como los clorpirifos u otros organo-fosforados
y alegaban sólo la utilización
de piretroides. Para ello se formó un
equipo de trabajo entre las trabaja-doras,
los expertos y los abogados, que
prepararon las exposiciones cuidadosamente
y unieron fuerzas. Se ha conseguido
ya los juicios de 68 afectadas,
y la indemnización y de 38 casos con
el reconocimiento de accidente laboral
y la invalidez absoluta de 27 de las
personas afectadas. Otros juicios están
en marcha sin resultados todavía
La visibilización social.
Las sinergias mutuas entre afectadas
(formación de Adquira), expertos y
expertas coordinados por el CAPS y
los representantes de los sindicatos
han conseguido la visibilización social
del problema, que los problemas de las
mujeres trabajadoras sean tomados
con seriedad. Los juicios ganados y las
indemnizaciones, o sea el hecho de
que sea una compensación económica
ha hecho tomar en serio los problemas
y síntomas que presentaron mayoritariamente
las mujeres después de haber
sido expuestas a los insecticidas. Se
establecieron apoyos por medio de los
sindicatos de periodistas, para el seguimiento
en los medios de comunicación,
prensa. Radio y televisión tanto
de los juicios realizados, como de los
resultados de la investigación. De los
avances científicos, de los avances en
los tratamientos, y de los cursos de formación
se ha hecho un seguimiento
continuado en la radio y prensa diaria.
Lecciones que podemos obtener de
esta aproximación.
Una de las primeras lecciones es para
las empresas aplicadoras y para las
empresas que demandan la aplicación:
·No desinfectar de forma preventiva.
·En aplicaciones decir siempre la
verdad del producto, o exigir la composición
y el producto.
·Respetar los plazos de seguridad.
·Externar medidas de precaución.
·Revisar plazos de seguridad en
según qué lugares (no son válidos en
lugares cerrados).
Lecciones para las mutuas sanitarias
laborales y para el sistema de asistencia
sanitaria pública:
·Atender a los trabajadores enseguida
cuando presenten síntomas.
·Utilizar métodos mejores en los servicios
de urgencias-
·Tratar enseguida a las personas afectadas
ya que sólo no han sufrido secuelas
las trabajadoras que fueron tratadas
antes de una semana de la exposición.
Lecciones para los sindicatos y las
asociaciones de personas afectadas y
para los trabajadores.
·La diseminación de la información y
la formación de los delegados de prevención
y de los profesionales sanitarios
ha sido hecha por los sindicatos a
sus delegados de prevención y por la
asociación de personas afectadas
(ADQUIRA) con gran éxito de asistencia
a sus cursos.
·No se podría haber avanzado si no
fuera con los métodos de investigación
participativa.
·La formación de los delegados de
prevención ha de ser continuada porque
la nueva incorporación de trabajadores
hace que no estén avisados de
los peligros que corren.
Consecuéncias científicas e hipotesis
de trabajo para futuras investigaciones
La respuesta a estas preguntas requerirá
ulteriores investigaciones, pero
dado que la primera causa de invalidez
profesional son los problemas músculo
esqueléticos, ni sindicatos ni gobiernos
pueden dejar de estimular la inves-tigación
para responderlas.
El problema de la aplicación de insecticidas
en los lugares de trabajo sin
seguir normas claras de prevención es
un problema muy serio porque ha provocado
consecuencias muy graves
para la salud de 132 mujeres y 4 hombres.
En primer lugar muchos años de
sufrimiento hasta conseguir el diagnóstico
y la demostración de que los
problemas de salud que padecían estaban
provocados por la exposición a
insecticidas. En segundo lugar porque
las personas que continuaron trabajando
aunque expuestas a bajas dosis,
tuvieron afectación más grave y crónica
del Sistema Nervioso central, de la
Fatiga crónica y han acabado en un
70% de casos afectadas de fibromialgia.
Precisamente los trabajos de
Pall37 (2004) y Bell38 (1998 y 2003)
señalan la posibilidad de que un 70%
de casos de fibromialgia sea debido a
la exposición a sustancias químicas en
los lugares de trabajo (insecticidas,
solventes y otros) que se asocian con frecuencia a la Hipersensibilidad
Química Múltiple. La hipótesis fisiopato-lógica
es la agresión repetida de la
zona hipotálamo-hipofisaria por
microtraumatismos físicos o químicos,
que acaban produ-ciendo disrupción
endocrina, y alteraciones de la inmunidad.
Además el incremento de la exposición
que se produce en la sociedad
industrial, y el hecho de que las personas
afectadas reproducían los síntomas
en muy diversos lugares públicos,
plantea un reto a la salud pública.
¿Están estas exposiciones en el origen
de incremento de tumores y de enfermedades
autoinmunes en población
laboral, sobre todo entre
mujeres?¿Están relacionadas con el
incremento del dolor muscular generalizado,
de la fibromialgia y de los
casos de fatiga crónica? La respuesta a
estas preguntas requerirá ulteriores
investigaciones, pero dado que la primera
causa de invalidez profesional
son los problemas músculoesqueléticos,
ni sindicatos ni gobiernos pueden
dejar de estimular la investigación
para responderlas.
Bibliografia
1Carson, Rachel L. (2005). Primavera
silenciosa. Biblioteca de Bolsillo
2Ribas, N. y Sunyer, J. (2003).
Breastfeeding, Exposure to
Organochlorine Compounds, and
Neurodevelopment in Infants. Pediatrics,
111, e580-e585.
3Grimalt, J. (1994). Risk excess of soft-tissue
and thyroid cancers in a community
exposed to airborne organochlorinated
compound mixtures with a high hexachlorobenzene
content. Int. J. Cancer, 56, 200-
203.
4BEC. Butlletí epidemiològic de
Catalunya. Presència de contaminants del
Conveni d'estocolm en els aliments de
Catalunya. Part I, i Part II. Números 2 i 3
del 2006.
5CAPS (1986). Carcinógenos en el medio
laboral. Quadern Caps, 7 (monográfico).
6Garabrant, D. H., Held, J., Langholz, B.,
Peters, J. M. y Mack, T. M.(1992). DDT
and related compounds and risk of pancreas
cancer. J Nat Cancer Inst, 84, 764-771.
7Zahm, S. H. et Blair, A.. (2003).
Occupational cancer among Women:
Where Have Been and Where are We
going?.American journal of industrial
medicine, 44(6), 565-75
8Zahm, S. H., Ward, M. H y Blair, A.
(1997). Pesticides and cancer.
Occupational Medicine. 12(2), 269-89.
Review.
9Shaham, J., Gurvich, R. y Kneshet, Y.
(2003). Cancer incidence among laboratory
workers in biomedical research and
routine laboratories in Israel: Part II-nested
case-control study. Am J Ind Med. 44(6),
611-26.
10Veyalkin, I. V. y Milyutin, A. A. (2003).
Proportionate cancer mortality among workers
in the Belarussian tanning industry.
American Journal of Industrial Medicine,
44(6), 637-642.
11Pharoah, P. D., Day, N. E., Duffy, S.,
Easton, D. F. y Ponder, B. A. (1997).
Family history and the risk of breast cancer:
a systematic review and meta-analysis.
Int J Cancer,71, 800-9.
12Ribas-Fitó, N., Sunyer, J., Sala, M.y
Grimalt, J. O. (2003). Cambios en las concentraciones
de compuestos organoclorados
en las mujeres de Flix, Tarragona . Gac
Sanit, 17(4), 309-311.
13Porta, M., Kogevinas, M., Zumeta, E.,
Sunyer, J. y Ribas-Fitó, N. (2002).
Concentraciones de compuestos tóxicos
persistentes en la población española: el
rompecabezas sin piezas y la protección de
la salud pública. Gac Sanit, 16, 257-266.
14Miligi, L., Costantini, A. S., Bolejack,
V., Veraldi, A., Benvenuti, A. et al. (2003).
Non-Hodgkin's lymphoma, leukemia, and
exposures in agriculture: results from the
Italian multicenter case-control study Am J
Ind Med, 44(6), 627-36.
15Alavanja, M. C., Blair, A., Merkle, S.,
Teske, J. y Eaton, B. (1988). Mortality
among agricultural extension agents. Am J
Ind Med, 14(2), 167-76.
16Blair, A., Sandler, D., Thomas, K.,
Hoppin, J. A., Kamel, F. et al. (2005),
Disease and injury among participants in
the Agricultural health Study. Am J
Epidemiol, 161(2), 121-35.
17Kogevinas, M., Becher, H., Benn, T.,
Bertazzi, P. A., Boffetta, P. et al. Cancer
mortality in workers exposed to phenoxy
herbicides, chlorophenols and dioxins: an
expanded and updated international study.
Am J Epidemiol, 145, 1061-75.
18Kristensen, P., Andersen, A., Irgens, L.
M., Bye, A. S. y Vagstad, N. (1996).
Testicular cancer and parental use of fertilizers
in agriculture. Cancer Epidemiology
Biomarkers & Prevention, 5(1), 3-9.
19Hum, L., Kreiger, N. y Finkelstein, M.
M. (1988). The relationship between
parental occupation and bone cancer risk in
offspring. Int J Epidemiol, 27(5), 766-71.
20Cordier, S., Iglesias, M. J., Le Goaster,
C., Guyot, M. M., Mandereau, L., Hemon,
D. (1994). Incidence and risk factors for
childhood brain tumors in the Ile de
France. Int J Cancer, 59(6), 776-82.
21Sharpe, R. M., Fisher, J. S., Millar, M.
M., Jobling, S. y Sumpter, J. P. (1995).
Gestational and lactational exposure of rats
to xenoestrogens results in reduced testicular
size and sperm production. Environ
Health Perspect, 103(12), 1136-43.
22Meinert, R., Kaatsch, P., Kaletsch, U.,
Krummenauer, F., Miesner, A. y Michaelis,
J. (1996). Childhood leukaemia and exposure
to pesticides: results of a case-control
study in northern Germany. Eur J Cancer,
;32A(11), 1943-8.
23Moses, Marion (1999).Cancer and
Occupationa exposure to pesticides.
Pesticide Education Center
24New Genetic Mutations Found That
May Cause Cleft Lip/palate. University of
Iowa, Jeff Murray Lab/Bridget Riley)
www. s c i e n c e d a i l y. c o m / r e l e ases/2007/03/070305202710.htm
25Bretveld RW, Thomas CM, Scheepers
PT, Zielhuis GA, Roeleveld N. Pesticide
exposure: the hormonal function of the
female reproductive system disrupted?
Reprod Biol Endocrinol. 2006 May 31;
4:30. Review.
261998 Gorell, J. M., Johnson, C. C.,
Rybicki, B. A., Peterson, E. L. y
Richardson, R. J. (1998). The risk of
Parkinson's disease with exposure to pesticides,
farming, well water, and rural living.
Neurology, 50(5), 1346-50.
27Seidler, 1996 Seidler A et al. Possible
environmental, occupational, and other etiologic factors for Parkinson's disease: a
case-control study in Germany Neurology.
1996 May;46(5):1275-84.
28Healy B. The Yentl syndrome. N Engl J
Med 1991; 325:. 274-5.1991; 325:274-5.
29Messing K, Seifert AM, Escalona E. The
120-seond minute: Using analysis of work
activity to prevent psychological distress
among elementariy school teachers. JOccup-
Health-Psychol.1997;2(1):45-62.
301990Bernstein B, Kane R. (1981).
Physicians' attitudes toward female
patients. Medical Care, 19 (6), 600-8
31Valls-Llobet, Carme (2001). El estado
de la investigación en salud y género. En:
Perspectivas de género en salud.
Fundamentos cientificos y socioprofesionales
de diferencias sexuales no previstas.
Grupo de Salud del Seminario
Interdisciplinar de Estudios de la Mujer de
la Universidad de Zaragoza. Minerva
Ediciones.
32López Crespí, F., Baselga, M., Brosa, J.,
Obiols, J., Márquez, J. y Valls-Llobet, C.
(2000). Plaguicidas de uso ambiental: Un
riesgo poco conocido. Quadern CAPS, 29
33Valls-Llobet C.(2000). Consecuencias
clínicas a corto, medio y largo plazo de
fumigaciones en lugares de trabajo.
Quadern CAPS, 29
34Jamal, G. A. (1997). Neurological
syndromes of organophosphorus compounds.
Adverse Drug React Toxicol Rev,
16(3), 133-70. Review
35Sparks, P. J. (2000). Multiple chemical
sensitivity/Idiophatic environmental intolerance.
Occupational Medicine, 15(3),
601-9. Review
36Pall, M. L. (2004). The simple truth
about multiple chemical sensitivity.
Environ Health Perspect, 112, A266-A267.
37Pall, M. L.y Anderson, J. H. (2004). The
vanilloid receptor as a putative target of
diverse chemicals in multiple chemical
sensitivity. Arch Environ Health, 59(7),
363-75. Review
38Bell, I. R., Baldwin, C. M. y Schawartz,
G. E. (1998). Illness from low levels of
environmental chemicals: relevance to
chronic fatigue syndrome and fibromyalgia.
Am-J-Med, 105(3A), 74S-82-S.
Quadern Caps pág. 27-41
Especial temático; Medio ambiente y salud
Enlaces relacionados;
 |
Atrás |
|